Habían pasado varios meses desde aquel beso, desde aquella noche extraña, y esa sensación de pérdida que llevaba clavada en la mente y corazón. La nostalgia no era un estado en el cual se sentía cómoda, no podía olvidar el olor a jazmín de su cuerpo, esos besos que había repasado tantas veces en sus sueños, esos que la habían abandonado desde aquel día. ¿Porqué no volvían a sus sueños? ¿Estaría pagando su torpeza, su inseguridad al dejarlo allí esa noche? ¿Porqué no había hecho lo que sus deseos le dictaban? Debes volver a mi y remediar esto que siento le decía al silencio las noches en que necesitaba un cuerpo tibio a su lado.
Los días seguían pasando y decidida a olvidarlo de una vez por todas, quiso irse de vacaciones, en una especie de retiro de sanación, que mejor que hacer algo que siempre había deseado, estar en el puente de Carlos, en esa ciudad hermosa que ha inspirado canciones y artistas, la bella Praga. Quien sabe si un amor aventurero le quitaría esa carga.
Hizo maletas y se marchó con un grupo de viejos conocidos a quienes la idea de darse un respiro les pareció atractiva. Y no los decepcionó, todo parecía allí sacando de un cuento de hadas donde ellas podían ser unas princesas en espera de un principe encantado. Una de los destinos era el Castillo de Praga, era una joya artística, arquitectonica e historica que contaba ya con casi mil doscientos años de antiguedad., en una de esas noches en la ciudad se organizaba una mascarada y sin duda no faltarían.
La noche era hermosa, una exótica luna llena hacía la noche aún más excitante. Llegaron y el ambiente era un baile de cuento, vestidos que recordaban épocas antiguas, velas, música. Disfrutaban amenamente riendo y decidieron separarse para mezclarse entre la gente, poco les importaba no entender el idioma, solo querían diviersión, alguien a quien amar, ella se sentía libre y feliz por estar allí, por librarse de su recuerdo.
Mientras bailaba, una figura se acercó a ella y su disfrás no permitía ver con claridad su rostro, no dijo nada solo se acerco y bailaron juntos, hasta allí todo iba bien y quiso indicarle de alguna forma que se fueran al hotel. Se escabulleron entre la multitud, llegaron a la habitación del hotel, en el recorrido hasta allí todo eran miradas de fuego y silencio total. Al entrar él la besó apasionadamente, ella mareada por el alcohol le siguió, sabía que algo no estaba bien pero se dejó llevar, las ropas caían al piso como si fueran gotas de lluvia, menos una prenda, la que cubría su rostro, hicieron el amor desenfrenadamente, a todo lo que daba el momento, la locura y la belleza de una ciudad que parecía hecha para inspirar cuentos como este.
Un rayo de luz la despertó, aquel hombre maravilloso no estaba más con ella, pero había dejado una nota sobre la mesita de noche. "Sigues igual de bella, te recuerdo como entonces, disculpame por no decir nada pero temí que volvieras a despreciarme, así que tomé mis precauciones para que no me reconocieras de inmediato, esta fue una de las mejores noches de mi vida y supongo que de la tuya también sin temor a equivocarme. Eras la princesa más hermosa de la fiesta, pero esta noche como las pasadas y las futuras no tienen un final feliz para ti. Siempre estaré muy cerca pero nunca tanto como para compartir tu lecho más de una noche, espero encontrarte pronto en tus sueños o alguna otra ciudad a la que el destino nos lleve. Tuyo siempre, el Angel salvador.