lunes, 16 de diciembre de 2019

HISTORIAS DE PAREJA

Hace algunos días vi en la tele la reseña de una de las películas que se perfila entre las favoritas a los Premios, principalmente por las soberbias actuaciones de todos sus personajes, los principales (Scarlett Johanson y Adam Driver) y secundarios (Laura Dern, Alan Alda y Ray Liotta, por mencionar algunos), la reseña logró convencerme de verla.

Me parece que es una película brutal, efectivamente las actuaciones de todo el elenco (sin excepción - inclusive la parquedad de la trabajadora social), pero el guión está tan bien construido que te permite verte en la historia. Claro que si estuviste casado y tuviste que divorciarte será más obvio, pero también si estás casado y sientes que tu relación llegó a un punto de no retorno, si estás en una relación o si sos un soltero que teme justamente vivir eso.

Me gustaría ir más allá en cada uno de estos planos.

Existen parejas que en un punto de su noviazgo todo parece encajar tan bien que deciden dar el paso, se casan, puede seguir funcionando el experimento de manera exitosa hasta el fin de los tiempos, eso no es fácil, se requiere un cóctel de elementos que permita que todo marche lo suficientemente bien para hacer que sigan juntos, con amor o sin él. Eso depende mucho de la visión de vida que ambos tengan como individuos y como pareja.

Existen parejas que de igual forma en el noviazgo creen ser el uno para el otro, deciden subir la apuesta y se casan, a la vuelta de un tiempo se dan cuenta que no se conocían lo suficiente, o que decidieron omitir o ignorar detalles que a la larga se convierten en el detonador de una explosión que termina en divorcio. Algunos de estos casos pueden solventarse de mutuo acuerdo y sin exceso de drama, pero existen otros, sobre todo los que tiene hijos que definen a los hijos como el premio de una batalla en la que los lesionados son principalmente ellos.

Existen otras que en cambio, después de algún tiempo juntos se encuentran en el punto limítrofe entre seguir o abandonar. Creo que un buen porcentaje de todas las parejas pasa por esto, algunos deciden pasar ese punto y cruzar la línea como un acto de fe en el amor que aún existe o de agradecimiento al tiempo compartido, por el contrario otros pueden deciden romper compromisos o simplemente llegan a ese punto en el que ves a la realidad de frente y te das cuenta que el amor existente o la nostalgia del amor pasado (aquel en el que eran felices con tan poco) no es suficiente para seguir adelante y librar las batallas que vienen, porque siempre las hay, y en estos casos quizá sean más que evidentes, cada vez más complejas, que van a requerir madurez, amor y respeto de ambos para salir adelante.

Existen otros que suelen estar en relaciones de corto plazo (1 a 2 años promedio), o más tiempo solos que en pareja. Y no es por falta de personas que quieran emprender inocentemente un viaje con ellos, sino porque se reconocen a si mismos como personas complicadas de comprender y satisfacer, al menos a largo plazo. En este grupo se encuentran los que ven como tortura pasar por todo el drama que implica ese proceso de exploración, cooperación y negociación que es la vida en pareja. Personas para las cuales las pérdidas suelen ser más complicadas, porque no hay explicación ni salida fácil, para decirle a tu pareja que no funcionan igual juntos, que ya no te llena como antes, que ya no te vibra la piel ni el corazón y que es imposible seguir una espiral con alguien que ya no te inspira como antes lo hacía. No es fácil porque no importa cuál sea el camino siempre resultaran ser los malos del cuento, los egoístas que no saben lo que quieren, que no saben dar más de lo que reciben, que no ven en ellos el caos que generan a otros. A veces no es un acto de egoísmo, es mas bien un acto de cariño y respeto el soltar a alguien para evitar seguirlo lastimando.

Yo no puedo hablar de forma directa de lo que es una relación de largo plazo, porque creo que me parezco más a lo descrito en el párrafo anterior. Sin embargo, tengo buenos amigos que han pasado por las tres situaciones anteriores. Y podría concluir lo siguiente:


  • Al inicio de una relación todo es como una vorágine de emociones y la pasión juega un papel super importante, luego compartir en diferentes ámbitos crece el afecto y se convierte en amor. Creo que es importante que aunque la pasión en escencia pueda disminuir es necesario no dejar que se apague. Que hueva tener una pareja que no te desea, que no te lo dice, que ya no te hace el amor con pasión y con entrega.
  • Es importante no perder de vista nunca quién soy yo y quién es mi pareja. Hay parejas de pronto se vuelven un apéndice del otro, que no te das cuenta donde empieza uno y donde termina el otro. Siempre creeré que es importante compartir cosas juntos, pero nunca se debe olvidar que cada uno son individuos al fin, tienen sus propios gustos, intereses y pasiones. Si de pronto no sos tan afin a uno de ellos no se debe caer en el juego de prohibir o negar al otro eso, porque probablemente ceda, pero a la larga es como una gota que poco a poco va mermando.
  • Todo es un equilibrio. Ni tanta paz, ni tanta guerra. Ambas en exceso destruyen por igual, una se convierte en rutina, monotonía y paulatinamente en aburrimiento, la otra se convierte en estrés, ira y paulatinamente en odio.
  • Es importante hablar de escenarios y plantear que harían en X o Y situación, principalmente en las que tienen que ver con dinero. Las situaciones financieras duras pueden acabar con una relación que parecía tener buen futuro.
  • Siempre he creído que la mejor fórmula es ser amigo de tu pareja, brindarle confianza y espacio cuando sea necesario. Usualmente lo único que se necesita es respirar un rato para volver a conectar con lo que era en un inicio.
  • Las decisiones que van a afectar de una u otra forma al otro deben tomarse juntos, sobre todo si comparten mucho más que una relación de noviazgo. Un cambio de trabajo, de residencia, un viaje de largo plazo, compras o inversiones que impliquen fluctuaciones altas de dinero y de pronto un ajuste en el estilo de vida. 
  • Los hijos son también personas, no le pertenecen a ninguno de los dos, los hijos también tienen opinión y jamás, jamás, jamás deben ser usados como moneda de intercambio, como arma para lastimar al otro. Amenlos y garanticen para ellos seguridad emocional, física y espíritual, independiente de que los padres ya no existan como pareja, ellos son lo más importante.
  • Cuando queres o quisiste a alguien con todo tu ser, se vuelve difícil odiar, eso debería ser suficiente para llevar la fiesta en paz aunque eso implique estar lejos como pareja, porque ya no funcionan juntos, porque ya no hay pasión o comprensión.
  • La fidelidad puede ser bastante relativa, tanto uno como el otro puede fallar y tirarse una cana al aire, hay dinámicas familiares que sobreviven mejor a este punto que a otros de los anteriores, y en alguna medida es el resultado precisamente que se está fallando en algo. Cada uno es libre de tener un concepto propio de Fidelidad y manejarse en ese acuerdo. Lo que si creo es que no es justo tener dos vidas, dos relaciones pares, dos familias, eso si es injusto.
Puede que mi opinión valga para unos o probablemente sea solo blablabla para otros, pero es como en resumen de lo que veo a través de mis vivencias y lo que puedo apreciar a través de los ojos y relatos de otros que han pasado por algo similar.

Lo mejor es ser honestos consigo mismos y con los otros, aunque eso implique hacer ajustes.


NUESTRA CELDA EN EL HOYO

Ayer en la tarde mi hija me insistió que viéramos la película El Hoyo, no muy convencida porque leía gente que decía que era horrible pues m...