sábado, 13 de enero de 2018

SHIT HOLE A LOS OJOS DE QUIÉN - Parte 1

En 1997 se publicaba por primera vez el libro El Asco de Horacio Castellanos Moya, mismo que aún en nuestros días al leerlo puede hacernos retorcer de enojo, pasión nacionalista y en algunos casos algo de pena a los que podemos ser un poco más objetivos y vernos en ese espejo.

Cosas parecidas se viven cada vez que algún personaje propio o extraño tiene la osadía de hablar mal de nuestra patria, armamos nuestros mejores argumentos para defendernos, pues nos toca el orgullo, sin embargo, deberíamos ser capaces de hacer un ejercicio en primer lugar de leer  e indagar un poco más de historia, economía y otros temas para entender mejor lo que sucede en nuestro país y el mundo, también deberíamos comprender a que nivel de razón se encuentran las afirmaciones de otros de forma objetiva.

Este punto sale a colación después de la ola generalizada de indignación creada en torno a las declaraciones del Presidente Trump y el también recientemente cancelado Estatus de Protección Temporal, en la cual se les da hasta el 9 de septiembre de 2019, a todos nuestros compatriotas que han estado amparados bajo este régimen por varios años en Estados Unidos para abandonar dicha nación y regresar de forma ordenada a nuestro país.

Mirandolo de forma muy simplista, yo podría decir que es un tema que no me afecta porque aunque tengo familiares y amigos allá, el que regresen o no, no afecta mi estilo de vida, pero como país este puede tener varios efectos colaterales.

Hagamos un poco de memoria, éste inició en marzo del 2001, como un sistema de ayuda al país por la catástrofe vivida a raíz de los terremotos de enero. Actualmente hay un aproximado de 200,000 salvadoreños amparados al mismo de los cuales casi un 90% cuenta con empleos formales y bien remunerados, que les permite enviar remesas de forma constante, pero hay otra buena cantidad que están ilegales e indocumentados.

Entre los países beneficiados con TPS están: Haití, Honduras, Nepal, Nicaragua, Somalia, Sudán, Siria y Yemen. La mayoría de estos países viven o en condiciones de pobreza más altos que los nuestros o en conflictos armados cíclicos o permanentes. Hago esta aclaración ya que leí a ciertos personajes hablando de la injusticia y citando países que ni siquiera están en la lista.

Ahora bien, ubiquémonos en el contexto de Estados Unidos. Las estadísticas dicen que hay 40.4 millones de inmigrantes en ese país, 11 millones de inmigrantes indocumentados, de los que 750 mil son jóvenes amparados al DACA (permiso temporal de trabajo), anualmente obtienen su ciudadanía cerca de un millón de personas. Entonces ¿Cuántos de ellos son personas que efectivamente son productivas, generadoras de medios de producción y más empleos? ¿Cuál es la capacidad de Estados Unidos de sostener esta situación creciente y por cuánto tiempo? ¿Cuántas generaciones más tardará en terminar de desdibujarse las raices naturales del país? (Sé que este último punto es altamente cuestionable por razones históricas, pero está sobre la mesa).

Por otro lado, que hay de nuestros compatriotas que han tenido décadas viviendo en ese país y no han regularizado su situación migratoria, ni mejorado sustancialmente las condiciones económicas, educativas, ni culturales desde que llegaron, ni para sí mismos, ni para sus familias en El Salvador. Como ya lo cité en otra nota, el 80% de las remesas que ingresan al país son destinadas al consumo.

Tristemente, si bien es cierto que nosotros como salvadoreños nos hemos enfrentado a situaciones difíciles, hemos rescatado ante éstas nuestras mejores cualidades, también es de reconocernos frente al espejo nuestras malas costumbres, entre esas muy a mi pesar, cierto nivel de conformismo y victimización. Víctimas de todas las injusticias del mundo y los culpables de nada de lo que nos pasa como individuos, como nación.

Una vez un mentor me dijo que para estar preparados para el futuro, para encontrar respuestas, primero es necesario realizar las preguntas correctas, yo no sé si sean las preguntas correctas, pero les dejo algunas para meditar un poco.


  • ¿Tenemos claro cuáles son las principales razones por las que nuestros compatriotas emigran?
  •  ¿Cuáles serían las alternativas de solución para frenar el crecimiento acelerado en la migración de salvadoreños a diversos países del mundo?
  • ¿Qué podemos hacer desde adentro para darle vuelta a esta situación?
  • ¿Qué debemos exigirles a nuestra próxima camada de Diputados, Ministros, funcionarios y porqué no a nuestro próximo Presidente?
  • ¿Qué debemos pedir como compromiso a la empresa privada e inversionistas locales?
  • ¿Cuál debe ser mi compromiso como salvadoreño que ama a El Salvador, y quiere seguir viviendo aquí?
El Salvador, podrá ser el Shit Hole de muchos, pero también es nuestro terruño, al que amamos y nos debemos, está en nosotros empezar a cambiar la forma en como nos miran...

NUESTRA CELDA EN EL HOYO

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