En Derecho, para ser más exactos también en nuestra Constitución en el Art. 6 y más recientemente con la creación de la Ley especial del ejercicio de rectificación o respuesta, se trata nuestro Derecho de responder o rectificar información que uno pueda considerar perjudiciales, cuando se utilicen términos ofensivos o agraviantes al buen honor de una persona.
Traigo a colación este tema por varias razones, la primera, que hace una semana fui victima de un ataque anónimo a través de comentarios dejados en mi blog, mismos que atacaban "mi reputación personal y profesional", en tal sentido ejercí mi derecho constitucional de respuesta a través de una nota publicada por el mismo medio: mi blog personal.
Siendo que no le debo explicaciones a nadie, aún así es de mi interés que sepan mis motivos, y por qué para mi fue tan importante no quedarme callada (como muchos consideran es el papel más digno que podemos tomar).
La nota de respuesta la escribí en primer lugar porque a pesar de que acepto que no soy precisamente el mejor modelo a seguir, tampoco soy el tipo de personas que anda por la vida ganándose enemigos, ni destruyendo vidas, ni familias ni nada parecido, tampoco estoy dispuesta a que pongan en duda mi integridad profesional y mucho menos personal.
Para muchas personas mi respuesta pudo parecer inmadura, fuera de lugar, rebajarme a pelear, etc. Pero para mi es preferible decir lo que se piensa de la forma más educada y clara posible, para al menos dejar un precedente a aquellas personas que creen tener el derecho de ultrajar a quien se les de la gana por un simple arrebato visceral. El respeto se gana con respeto.
Hice público el comentario en las redes sociales y luego la respuesta en mi blog, porque entre un universo de personas que conozco y me conocen, únicamente tenía dos sospechosos y ambos vinculados entre si, que tenían conocimiento de mi vida desde años atrás (aquellos pseudo amigos resentidos), como les digo no soy el tipo de personas que anda ganando enemigos en el camino, me conozco tanto yo, y conozco muy bien la gente de la que me rodeo, que hacer el ejercicio me resultó tan fácil.
Después de las publicaciones, como lo esperaba obtuve mi confirmación, no revelaré más detalles porque tampoco es mi interés darle más alas, la gente negativa y que no aporta nada positivo lo mejor es apartarlos definitivamente, tal cual lo he hecho a partir de ese día.
En segundo lugar, no sé ustedes, pero a mi me cansa la manera tan fácil en como permitimos, que tanto hombres como otras mujeres se refieran a nosotros con términos tan despectivos como zorras y putas, nos hagan memes, nos falten el respeto en la calle, también me cansa el hecho que algunos hombres sean tan cortos de entendimiento y tan amplios de machismo, que les impida reconocer que una mujer es tan inteligente como ellos, tan o más capaz que ellos, me cansa que seamos quienes carguemos con los lastres de las frustraciones de otros, etc., créanme que en estos casos el silencio aporta muy poco a generar un cambio y yo nunca he sido de quedarme cruzada de brazos.
Si bien es cierto, quizás son cosas que pueden no afectarnos de forma individual, pero si de forma colectiva, y si bien esto ha sido parte del ideario popular por años, no por eso llega a ser correcto, y mientras no hagamos nada al respecto será seguirá así por muchos años más. A lo mejor no podremos cambiar el mundo con una sola acción, pero si es posible crear conciencia en al menos una persona, para mi ya es ganancia por el efecto multiplicador.
Por otro lado, ese suceso me terminó de dar el empujón de hacer el cambio de nombre en mi blog, ya no sentía que fuera coherente, principalmente, porque ya en los últimos años no sólo escribo de belleza y felicidad, sino también temas grises pero para mí al menos necesarios de abordar, también he mostrado mis lados y momentos más tristes, pero que al final forman parte de mí, forman parte de las cosas que pienso y siento. Así que desde hace unos días mi blog se llama: loquesimplementesoy.
Terminando, la vida está en constante movimiento y somos parte de eso, y como alguna vez lo he expresado, el universo da justamente lo que recibe. Si queremos justicia, pues hagamos parte de ella; si queremos un país mejor, empecemos por cambiar nosotros como personas y prediquemos con el ejemplo; si queremos mejores ciudadanos, eduquemos con amor, con valores y con Dios de nuestra mano; si queremos días mejores, hagamos mejor el día de alguien y así un sin fin de ejemplos.
Yo me considero bendecida por muchas razones, y lo agradezco infinitamente (a pesar de mis malos ratos, a pesar de algunos arrebatos propios de carácter). Siempre he considerado que Dios nos da a todos la oportunidad de impactar en otros, procuremos que la forma en que impactamos en la vida de otros sea positiva, y tratemos de aprender siempre las lecciones que nos dejan nuestras acciones, procuremos tener más días felices, la felicidad completa y eterna es una utopía terrenal, pero a veces la belleza está en lo simple, hay que estar más atentos, que de pronto una de esas simplezas puede cambiar nuestro día por completo.