miércoles, 9 de septiembre de 2015

MATEMOS A LAS PANDILLAS

Las pandillas se han convertido en los últimos años en tema de noticia nacional e internacional, por su actuar, por el daño que están haciendo a la sociedad, por el odio,  el miedo y la sosobra en que nos tienen metidos. Entonces, es justo pensar y decir que la solución es  fácil, y esa es  "Matemos a las Pandillas".

Esta es una frase que escuchamos o decimos constantemente al calor de las emociones, pero si hablamos de Matar a las Pandillas, es algo que va más allá del hecho literal de agarrar un arma y acabar con la vida de cada uno de ellos, tenemos que entender que no es al humano al que combatimos, sino a la figura que está detrás, al fenómeno, a la estructura. ¿Por qué? Simplemente porque es imposible destruirlos uno a uno, lo que mueve todos los hilos es una estructura cuidadosamente creada en más de veinte años, y en ese tiempo ha crecido, se ha transformado de acuerdo a la necesidad, han creado nuevas formas de generar ingresos, tienen códigos de reclutamiento y conducta, etc. No es la persona es el Fenómeno.

Hace un par de días, escuché la entrevista que  Canal 12 les hiciera a dos líderes de pandillas en el marco de la primera tregua en el 2012. Entre otras cosas ellos exponían como iniciaron en el mundo de las pandillas, como fueron cambiando y haciéndose más agresivos, como todo esto los afectó en su vida personal, como llegaron a la cárcel y cuánto tiempo llevan purgando la pena por sus delitos, porqué decidieron buscar la tregua, y más.

Si tuviera que rescatar para mí algo de esas entrevistas, es que ambos tienen puntos en común que es interesante analizar (que cada lector puede juzgar como crea conveniente),  por otro lado el hecho que al final del día los pandilleros que viven y los que han muerto son tan humanos como tú y como yo, solo que con diferente forma de ver y vivir la vida.

Creo que por nuestro futuro, el de nuestros hijos, y de todo este montón de chiquillos que crecen en este tipo de familias o viven rodeados de ellos, es que debemos abrir nuestros ojos, mentes y corazones y Matar otros males que van dibujando el nuevo rostro de nuestra sociedad, por ejemplo:

  1. Matar la Indiferencia social. No podemos seguir ignorando el problema, aquellos que tienen el privilegio de no tener que lidiar con ellos día con día deben dejar de ser indiferentes, la sociedad necesita el esfuerzo de todos aquellos buenos ciudadanos que amamos nuestra patria.
  2. Matar la Indiferencia Familiar. Es cierto que ahora hay muchas familias desintegradas, muchas madres solteras, horarios de trabajo largos, distracciones tecnológicas, problemas económicos, pero si tenemos hijos hay que cuidarlos, demostrarles cariño, atención, afecto y enseñarles una escala fuerte de valores.
  3. Brindar acceso a la educación de calidad. Necesitamos maestros capacitados y con mejores herramientas de enseñanza, una mejor currícula educativa (con menos adoctrinamiento político-partidario y más orientado a enseñarles a tomar decisiones)
  4. Brindar acceso a oportunidades reales y trabajo digno. En nuestro país nunca ha existido la cantidad necesaria de oportunidades de empleo digno (muestra de eso las masivas migraciones, creciente actividad comercial informal y nuevas formas ilícitas de generar dinero, la adición de jóvenes y ahora hasta niños a las estructuras pandilleriles)
  5. Controlar el crecimiento acelerado y descontrolado de la población. Seguimos atacando el tema del aborto pero no vemos que lo causan principalmente la pobre educación sexual (toma de decisiones más allá de que conozca los métodos de planificación), descuido, irresponsabilidad, cultura, valores, etc
  6. Disminuir o Eliminar la Desigualdad social. Y ésta vista más allá del odio de clases que se inculca, la desigualdad social es un enemigo pero no a causa de que existan pobres y ricos, sino a causa que  a muchos ricos (no todos, conozco excepciones) nunca les ha interesado crear mejores condiciones para sus empleados y familias, y que además existan modelos económicos para los que el que la pobreza aumente es un arma para ganar votos utilizando métodos populistas típico de muchos gobiernos.
  7. Brindar un Tratamiento Correcto a los “hijos” de estos procesos violentos. los sobrevivientes de la guerra, vivieron y siguen viviendo en guerra, nunca se permitieron tener paz, y tras un fenómeno se le dio vida a otro más crudo y más cruel, sin propósito ni ideal de bienestar colectivo.

Los anteriores son puntos en los que nuestros gobernantes, ministros y diputados deberían enfocar sus energías e inteligencia para resolver. Nosotros como sociedad civil deberíamos ser capaces de trabajar en conjunto las soluciones, y principalmente vencer la polarización en la que vivimos, esa que no nos permite ver más allá de nuestras narices, más allá de izquierdas o derechas, más allá de banderas de partidos políticos que defendemos u odiamos y de los cuales seguramente ni conocemos sus estatutos, ni ideología, ni valores.

También hay que trabajar mucho en nuestra memoria, y ver que ha pasado en la historia, éstos problemas no son nuevos, tienen cerca o más de veinte años. Yo recuerdo que allá por los años noventa, tenía quizás unos doce años y vivían en una de esas colonias de Apopa en donde ahora es imposible entrar si no sos pandillero o familiar de ellos, y si no me equivoco fue una de estas colonias en las que se empezaron a gestar y volver fuertes estos movimientos, recuerdo que mi padre al comenzar a ver esto y que su situación económica mejoraba no dudo en sacarnos de allí y llevarnos a un lugar seguro, eso es lo que nosotros los padres tratamos de hacer por nuestros hijos, protegerlos siempre.

Pero qué hay de aquellos que no corren con la misma suerte, los que no tienen un empleo que les permita vivir en una zona residencial alejada de ellos, qué hay de todos esos niños que salieron de sus casas y jamás regresaron, que hay de las niñas que han sido violadas por estos grupos, que pasa con los policías y soldados caídos y sus respectivas familias, que hay también de los hijos de todos estos muertos que van en el año y antes de eso, sean pandilleros o no.

Probablemente no nos toque a nosotros resolver este problema, pero nuestra indiferencia solamente les da fuerza, nuestra pasividad solo les otorga más poder a ellos y a los otros que controlan los hilos invisibles, nuestro temor les da más herramientas para doblegarnos.

Está en nuestras manos comenzar a tomar acciones, está en nuestras manos sentar las bases de un mejor futuro para nuestros hijos, para los jóvenes, para aquellos que aún no han nacido.

Cómo decides hacer patria es tu elección. Este es nuestro momento, comprometámonos con el país #ElSalvadorAunNoEsTarde

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