Hola de nuevo, antes que nada esperando que este año esté lleno de bendiciones para todos, y les brinde la locura necesaria para realizar cosas que parecen imposibles.
Este día, me enviaron un email con el tema del cual quiero hablar hoy, cuando lo leí jeje casi se me salen las lágrimas recordando tantas cosas de mi niñez y adolescencia, a las personas que estuvieron conmigo en esas etapas, de lo poco que nos preocupaba el mal, el poco tiempo que nos duraba el dolor porque siempre había un amigo a tu lado haciendote reír y brindandote un abrazo tan fuerte que lo sanaba todo.
Personalmente mi niñez como tal estuve más rodeada de adultos que de niños, lo cual me facilito la elocuencia, casi siempre estaba con mis padres, los acompañaba en sus trabajos, mi madre era más estricta y selectiva respecto a la gente que se me acercaba, mi padre era el bonachon a quien todos querían.
Recuerdo además que era un poco introvertida, no hablaba mucho, quien me conoce hasta hoy jamás creería eso, sin embargo participaba en todo lo que solicitaban mi ayuda era parte de querer ser siempre la mejor en todo jajaj. Luego llegué al bachillerato y mi mundo cambio un poquito, siempre fui la menor de mis compañeros y todos me protegían siempre, además de que era la hija del director del colegio, debían hacerlo.
Creo que esos fueron los años más divertidos que tuve, mis compañeritos eran un caso de locura, pero eramos buenos en todo, eramos los mejores en deportes, hasta los mal portados eran inteligentes, participabamos en todo, nos gustaba destacar, es más en el colegio siempre nos dicen que nunca habrá promoción como la nuestra, tuve mi primero novio (el hermano de una de mis amigas). Mientras en mi colonia teniamos otro grupo de gente espectacular, nos quedabamos hablando hasta la media noche en la acera o en la cochera de nuestras casas, jugando basket con el aro puesto en el poste de luz o el palito como le decíamos, tirandonos globos con agua y algo más jejeje.
La vida nos ha llevado por caminos diferentes unos viven en otros países, otros estan estudiando fuera, tienen sus familias, otras carreras, etc. Pero creo que cada uno de nosotros recuerda esos tiempos con mucho cariño y cuando nos encontramos así hayan pasado años nos reconocemos por nombre y apellido, o el apodo jeje eran tiempos hermosos, sanos, sin tanto morbo, sin tantos dramas.
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