sábado, 17 de diciembre de 2011

Conexiones

Coralia despertó esa mañana más temprano de lo normal, su cuerpo no le permitía volver a dormir una vez despertaba, lo que le  dio tiempo para hacerse un desayuno digno de un hotel, repaso las notas para la presentación que tenía por la tarde y dio un rápida revisión a su agenda del día, más de lo mismo se dijo. Escogió un vestido blanco, una chaqueta monocromática para complementar, medias oscuras y tacones altos, se vio en el espejo, acercó su mano a su boca y soplo un beso a su reflejo, ese parecía un ritual diario que repetía para darse ánimos.

Sonaba en el estéreo a todo volumen "Hoy me he levantado dando un salto mortal...."  como imitando la canción  Diego despertaba agitado y acelerado tenía 30 minutos de atraso, se ducho en lo que dura un suspiró, se puso su uniforme, se preparo una leche con avena y el "que voy a pasármelo bien se repetía una y otra vez", ese era su ritual, tomó las llaves y corrió a su auto.

Lily mientras tanto hacía un milagro tratando de hacer un menú con lo único que quedaba en el refrigerador y juntaba un par de monedas para comprar el pan y servirles desayuno a su esposo e hijos. Su esposo trabajaba en una maquila como supervisor de calidad, ella hacía uno que otro encargo de costura, sus hijos estudiaban primero, cuarto y séptimo grado en un colegio privado que pagaban con mucho sacrificio. Ese día ella debía dejar unos encargos que seguramente pagarían en el instante, con lo que podría pasar a realizar las modestas compras para la semana ya que el refri quedaba vacío.

Lily preparo un par de huevos revueltos, leche y café, preparo a sus hijos para el colegio, despidió a su esposo, al quedarse sola en casa se arregló y rezó una plegaria antes de salir. Caminaba por la acera y se disponía a cruzar la calle, iba un poco distraída pensando mil cosas a la vez que no se percató que el semáforo cambió mientras cruzaba, cuando logró reaccionar ya era tarde, un auto a toda velocidad la embestía,  el mismo ocasionó que el auto que le seguía al esquivarlo chocara contra la valla de seguridad.

El conductor del auto estaba confundido, aturdido por el impacto, se incorporó y salió corriendo a auxiliar a la señora que había atropellado, le hablaba y ella no respondía, temblando y casi en estado de shock sacó su celular que llevaba en le pantalón, marco a la policía para reportar lo sucedido, no se había percatado del auto que también se había impactado, corrió a ver que pasaba en el auto, allí estaba ella un poco golpeada pero respondía, un suspiro de alivio aunque su vestido blanco estaba manchado gotas de sangre que brotaban de su brazo, la adrenalina tan arriba impedía que sintiera el dolor de su brazo roto.

Llegaba la ambulancia y la policía a Lily a urgencias, aún tenía signos vitales pero su estado era delicado, entre equipo y personal lograron sacar a Coralia del coche y fue también remitida a urgencias, mientras Diego era transportado al hospital custodiado por los agentes, no tenía más que un par de golpes superficiales, en una sala de cirugía los doctores luchaban por salvar a Lily.

Meses después Coralia y Diego visitaban a la familia de Lily, y aunque ella había muerto aquella mañana, los tres tuvieron una conexión, una conexión que había unido la vida de Coralia y Diego que ahora eran novios y de los chicos, al conocer a los hijos de Lily se dio cuenta que el mayor era su alumno en una de sus clases de karate.


1 comentario:

  1. Interesante el tema de las conexiones, como la canción de Silvio Rodríguez, Causas y Azares, uno no sabe lo que le deparará el destino cuando sale de su casa, si la muerte o el amor de su vida. Muy bonito, un besote!!

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