Hay personas que dicen que ver mucha televisión es malo, pero lo malo depende de que veas. En tiempos donde muchos se derriten por ver Juegos de Trono (aún no he tenido la oportunidad de verlo) yo me encuentro atrapada por Mad Men que aunque no es nueva y ha tenido un éxito rotundo yo recién la descubrí. Para los que no la han visto aún se las recomiendo, les contaré un poco del contexto y algunos personajes antes de pasar al tema que me gustaría tratar en esta nota.
Mad Med se desarrolla en los años 60 y gira entorno al mundo de la Publicidad, tocando puntualmente casos ficticios o no de como se convirtieron en realidad las campañas de una serie de empresas en Estados Unidos. Era una época marcada por las diferencias de clases, discriminación racial, discriminación de género, entre otras. Un tiempo en el que ser mujer era mucho más complicado, donde querer destacar en un mundo de "hombres de negocios" era ser un bicho raro, donde tu máxima realización era la boda perfecta, ser la ama de casa perfecta con su familia perfecta. Uno de sus personajes principales es Don Draper quien es ese tipo de hombre que odias y amas al mismo tiempo durante toda la serie. Dentro de los personajes de mujeres que destacan están Peggy Olson y Joan Harris, la primera se abrió paso como escritora de publicidad a base de esfuerzo y la segunda es de ese tipo de mujeres que no podrían pasar desapercibidas aunque quisieran por su particular belleza, inteligencia y eficiencia, separada de su esposo y con un bebé, es una pieza fundamental para la agencia en sus inicios y cambios a lo largo de la serie. Mad Men me atrapó por el contexto, los personajes y las lecciones empresariales tan importantes que te deja.
El punto en cuestión es el capitulo número 10 de la quinta temporada titulado The Other Woman que acabo de terminar de ver, es decir no se que pasará en el siguiente capítulo, pero el punto es las Decisiones que tomamos y las razones por lo cual lo hacemos.
Este capítulo marca un antes y un después en la vida de Peggy y Joan.
Peggy acaba de lograr salvar una cuenta que parecía perdida y como tal parte de su reconocimiento sería estar en París junto con el Gerente de Cuenta durante el desarrollo del comercial propuesto, sin embargo en un acto denigrante y ofensivo Don cierra dichas posibilidades al no reconocer su labor y decidiendo enviar al escritor inicialmente asignado a la cuenta, en su enojo al ser cuestionado Don le lanza billetes en la cara de Peggy quien soportó cosas similares a lo largo de las temporadas anteriores por el hecho de expresar su deseo de ser reconocida por trabajo bien hecho. Peggy quien en el pasado ha recibido ofertas de otras agencias ha decidido dejarlas pasar por lealtad a Don, pero en esta ocasión decide abandonar el barco en un buen momento para la compañía y acepta el puesto de Jefa de Escritores en la principal competencia de SCDP porque considera que es el momento de crecer y tener nuevas experiencias.
Joan como les comenté es una mujer muy bella (vestido rojo), y uno de los tomadores de decisión de Jaguar (cuenta de esos bellos autos que quieren conquistar), solicita expresamente que para dar su voto a favor quiere pasar una noche con Joan. El Gerente de Cuentas lleva el caso a los accionistas pues de no obtener dicha cuenta sería un año digamos malo en el que no se alcanzarían los valores necesarios para afrontar sus obligaciones bancarias, entre la espada y la pared deciden hacer una oferta económica para que Joan acepte el trato el cual es digamos rechazado aunque no tajantemente (el trato inicial era un bono equiparable a su sueldo anual, tentador cierto?), pero viene otra lección interesante un consejo del Director Financiero quien la aconseja a solicitar el 5% de las utilidades anuales y ser socia de la compañía con la que su esfuerzo de alguna forma se vería recompensado a lo largo de los años que esta exista, lo cual es una decisión lógica que al menos a mi ya me hace clic y que al igual de Joan aceptaría.
Ahora, después de todo este necesario preámbulo paso al punto de esta nota. Todos en algún momento de nuestra vida hemos pasado por alguna situación de este tipo (hombres y mujeres), hemos tenido como Peggy ya sea un trabajo retador donde tenemos que estar constantemente demostrando que tan buenos somos para lograr sobresalir, o ese jefe que nos descubrió y nos dio la oportunidad de crecer y que finalmente creemos que debemos lealtad por tal hecho, o hemos soportado desprecios y maltratos, también hemos tenido ofertas laborales que no hayamos aceptado por alguna razón (la principal para no moverse es el miedo a empezar de nuevo y la principar para hacerlo el dinero). También como Joan hemos tenido propuestas de acostones a cambio de dinero, ascensos, buenas calificaciones, mejores condiciones de vida, etc. Nuestro país y la vida en general está plagado de ejemplos de ese tipo.
No voy a pecar de moralista diciendo que usar su cuerpo para conseguir algo es indignante y que nunca lo haría. La realidad es que hasta ahora aunque he recibido propuestas de todo tipo puedo decir aliviada que no he tenido ninguna necesidad de aceptarlas y que si tengo sexo con alguien es porque yo quiero y tengo ganas. Sin embargo la historia pudo haber sido diferente para otros y por la razón que sea si aceptaron las propuestas espero que haya sido por las razones correctas pues una vez hecho el trato no podrás echarte para atrás y es una decisión que deberás afrontar siempre, y a veces el remedio resulta más caro que la enfermedad en muchos sentidos.Todos tomamos decisiones basados en lo que somos, en nuestra escala de valores, en los demonios que nos gobiernan, en las condiciones que nos tocó vivir, en las situaciones que vivimos a diario, en los momentos de locura maldita o divina. Pero también hay que ser sinceros y creo sin temor a equivocarme que nadie puede decir que no ha utilizado sus recursos (belleza física, simpatía, personalidad) para salir de un apuro, ya sea coqueteando o sonriendo sin llegar a más, por supuesto que si, yo lo he hecho muchas veces para pasar colas rápido, para que me den prorrogas, para que me atiendan después de la hora, quitarme multas, para que me expliquen algo que no se pero que me interesa, y sin fin de casos más.
Respecto al tema laboral, recuerdo que allá por el 2006 (tenía 24 años) trabajaba como cajera en uno de los salones de belleza más grandes del país, era un trabajo extenuante, estudiaba y tenía mi hija, mi vida en casa de mis papas era un caos, eran momentos duros pero hubo un punto de inflexión y ese fue un insulto que recibí por parte de dueña de la empresa, no era el primero pero si el más duro porque subestimo algo que yo aprecio en demasía y es mi cerebro, lo que me llevó a decidir que no quería estar mucho más tiempo allí, no podía dejarlo de golpe pues tenía que pagar mi estudio y la manutención de mi hija pero comencé a buscar otra oportunidad hasta que un par de meses después lo conseguí y aunque tuve miedo simplemente pensé que nada podía ser peor que estar allí soportando que alguien me dijera que valgo menos que nada. Fue la mejor decisión que pude tomar pues esa nueva oportunidad significó abrirme a un mundo totalmente nuevo, de mucho aprendizaje, de viajes, excitante en muchos sentidos, donde por fin con el tiempo y mucho esfuerzo fui escalando posiciones durante seis años. El punto de esto es que no siempre tenemos el trabajo que deseamos, no siempre las cosas se mueven con la rapidez que quisiéramos, no siempre la gente aprecia lo que valemos, a veces encontramos dentro o fuera del trabajo personas que no nos dejan avanzar por miedo o envidia, a veces nos volvemos esclavos de nuestros miedos, a veces la sensación de seguridad y estabilidad puede más que la ambición y el deseo de algo que nos rete.
En cualquier caso es importante en primer lugar que tengamos la seguridad que Dios tiene el control de las cosas y que sus tiempos son perfectos, él nunca improvisa y tiene un plan para ti (aclaro tener fe no significa que no vas a hacer nada y le vas a dejar todo a Dios). Segundo que es claro que no existe una máquina del tiempo (al menos no a nuestro alcance) para regresar al pasado y cambiar algo que decidiste, así que estudia bien las variables, toma la mejor decisión que puedas, quédate con ella y no mires atrás, no hay nada más horrible que vivir arrepentido por tus decisiones y preso del "y si hubiera hecho esto y si no hubiera hecho lo otro", cúrate en salud y sigue adelante.
La vida es demasiado bella como para desperdiciarla lamentándote, para cerrar cito una frase de la canción No fue bueno pero fue lo Mejor de Enrique Bunbury para cerrar "Depende del cristal con el que miras, todo es horrible o terriblemente bello" https://www.youtube.com/watch?v=FzYESavqIWk

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