martes, 8 de marzo de 2016

Y VALIÓ CADA CENTAVO

Iba a escribir esta nota desde ayer, pero mi salud no lo permitió, y aún con esa tos infame me fui al que sin duda ha sido el concierto más grande y espectacular que ha tenido lugar en nuestro país. Y se los dice una fan del rock desde que era niña que fue realmente memorable y es una dicha haber asistido, valió cada centavo y cada esfuerzo que tuve que hacer para estar allí.

Y es que todo fue perfecto, empezando por la compañía de mis amigos. Caminamos desde Metrosur más o menos y desde allí hasta más allá de la entrada del Estadio Mágico González era una fiesta de camisetas negras y corazones emocionados que esperaban lo que iba a ser LA NOCHE de nuestras vidas (cómo muchos lo han descrito).

Uno de los amigos ya esperaba y hacía fila desde las 11 de la mañana, yo llegué un poco después de las 2 de la tarde, guardábamos lugar en la fila cerca de las instalaciones de la PNC mientras contábamos historias, compartíamos bebidas y boquitas para pasar el rato, y el primer momento llegó cuando anunciaron a las 3:10 que habían abierto las puertas para ingresar cada uno sus respectivas localidades, la ansiedad se apoderaba de algunos al escuchar que adelante la gente se metía a la fila, pero se guardó la paciencia y por fin la fila comenzó a avanzar con orden y perfecta normalidad al menos en nuestra localidad, cosa que para mi fue sorprendente, parece que no queríamos decepcionar y ser unos buenos anfitriones.

Entrar al estadio y saber que era real, ver el escenario y la multitud buscando el mejor lugar, aunque no podía faltar una pelea en la espera, ni el alcoholizado que anda solo y rebotando buscando un lugar donde sentirse cómodo. En general la organización del evento estuvo a la altura.

La adrenalina empezó a subir a eso de las 6 cuando hacía su ingreso al escenario Araña quienes hicieron su parte calentando al público, su momento cumbre Vive Aborigen, los quince minutos que les dieron los supieron explotar a la perfección, mi reconocimiento a ellos.

Les siguió The Raven Age que es la banda donde toca el hijo de Steve Harris, en general hablando de instrumentos excelente pero el vocalista desde mi punto de vista no les da la talla, tuvieron una participación de unos cuarenta minutos quizás donde las reacciones fueron variadas, muchos momentos de tranquilidad durante su presentación.

Llegaba lo que para algunos fue la entrada perfecta para lo que se venía, para muchos Anthrax se debe un concierto completo en El Salvador, y realmente fue como despertar a todos los presentes, la interacción de Joe Belladona con el público fue sensacional, un despliegue de energía de toda la banda que sinceramente por su edad uno se pregunta cómo logran hacerlo. Así que por el bien de todos, un concierto completo de ellos debería programarse lo antes posible. Casi pierdo varios dedos de los pies en el momento del mosh cuando sonó Indians, pero todo esto era parte de esta gran experiencia.

Ya llegando las 9 el montaje del equipo y las pruebas de sonido eran la obertura de dos horas de climax con IronMaiden, lo fue al menos para mi. Mis amigos que ya los habían visto en Costa Rica hace ocho años coinciden en que fue diferente, allá fue como una ametralladora que descarga éxitos para mosh continuo y aquí un show más completo tomando en cuenta que la gira era promocional de The Book Of Souls.

De entrada el video de apertura, el montaje del escenario inicial con referencia a la cultura Maya, los acordes de If Eternity Should Fail nos hicieron despertar y conectarnos de nuevo, y allí estaban Steve Harris, Adrian Smith, Dave Murray, Nicko McBrain, Janick Gers y Bruce Dickinson en el escenario, los gritos, la ovación y los brazos extendidos con la señal de la mano cornuta de sus seguidores.

Lo que se vino fue realmente sensacional en todo sentido, musicalmente estos tipos son unos genios cada uno en su instrumento, la voz de Bruce que aunque al inicio tuvo un par de fallas a estas alturas se le perdona con la clase de showman que es, el fondo de la escenografía que cambiaba con cada canción, el juego de luces, el uso de la utilería, la participación de Eddie, y casi me olvidaba el gran aplauso que le debemos a los encargados del cameo, fue impecable, poder ver las imágenes desde arriba de Nicko y ver desde atrás de ellos a todo el estadio fue fantástico.

El show terminó justo como estaba en la lista de tracks, duró justo lo que estaba establecido, y la gente no pidió otra creo por varias razones, en primera porque habían tres generaciones prácticamente en el público, de hecho uno de mis amigos de casi 40 iba con sus hijos adolescentes, imagino que experiencia significó para ellos y para él como padre poder compartir un momento así, algún día me gustaría poder hacerlo con mi hija también casi adolescente (me alegra que me pidió ver las fotos y los videos del concierto y que se quedara sorprendida, me da esperanza sinceramente). La tercera es que muchos probablemente no habían ni siquiera almorzado y la bebida adentro del estadio se acabó tempranísimo, eramos más hambre, sed y dolor de espalda y pies que personas.

Al final del concierto nos acompañó la lluvia, que para mí solo lo hizo más perfecto, caminamos unas cinco cuadras hasta donde estaba el vehículo, como el hambre apremiaba fuimos en busca de comida, la PUMA colapsada, McDonald´s de la Zona colapsado, paramos en Dennys donde tuvimos que hacer un poco de trampa y uso de mañas para agarrar mesa antes de tiempo (no estuvo bien lo sé, pero hambre es hambre), ese era un momento para tomar una foto también en realidad no sé porqué no se me ocurrió, eran puras camisetas de Maiden en todo el restaurante, épico. 

Cuando haces el análisis final, quizás en la parte comercial nos hizo falta como país pues no prever que podrían haber ventas de alimentos al final del concierto en los alrededores fue un error, también el hecho que culturalmente estemos tan atrasados para juzgar a quienes fuimos al concierto y llamarnos adoradores del demonio y decirnos que nos íbamos a quemar en el infierno como lo hicieron conmigo en Twitter, solo demuestra que aún hay mucho nivel de intolerancia a las diferencias y a las elecciones que hacemos como humanos.

Yo reconozco que no era fan de IronMaiden antes del concierto, pero como repito valió cada centavo, valió poder pasar un rato inusual con mis amigos, valió por ese grupo de personas que estaban alrededor de nosotros que nos trataron como hermanos - saludos al pequeño Juan, a la otra torre, a Joe, al abogado, al Coronel Elotito, Raúl y los otros dos - valió por semejante show de primer mundo (lo mejor hasta ahora en el país), valió por las risas, por la oportunidad de sorprenderme de forma positiva de lo que se puede hacer, valió por ver a un pueblo unido por algo que no sean malas noticias.

Que viva el rock, ojalá tengamos más oportunidades de ver espectáculos de este nivel de calidad más seguido. Como decía un amigo, el rock nos vuelve hermanos de diferentes madres :)

3 comentarios:

  1. Me he reido mucho con tu famosa mano cornuta...\m/ en verdad te admiro (y envidio) por como escribes, sigue adelante.

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  2. Hola Arely, me da mucho placer ver la expresión de libertad que hubo en ese lapso de todas las generaciones desde los 60s hasta la actual, se nos olvidó la gran tragedia que sufrimos en nuestra querida patria El Salvador, solo se me vino en mis recuerdos cuando llegó Carlos Santana y parte de su grupo que participó en Woodstock y se hechó un gran conciertazo de los dioses, también el grupo Chicano, grupos de gran trayectoria en la música latina, te digo que entre el 70 y el 73 hubo una gran oleada de grupos de Rock mexicanos entre ellos Los Yacky y Emiliano Zapata, caribeños con sonidos muy típicos de la región y grupos sudamericanos de rock suave, hasta un grupo llamado beatles chilenos, muy imitadores de los originales Beatles, en el 74 nos visitó Carl Anderson de la película Jesus Crist Superstar, que hizo de Barrabás en la película y cantó las canciones también de la película y otras del momento, como anécdota te cuento que lo encontramos en el balneario Los Chorros y nos tomamos fotos con él, lástima grande que se las llevó jajajaj, no pude asistir al concierto del domingo por vivir en el extranjero pero lo viví como si estuviera presente, saludos y bendiciones.

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    1. Hola José Luis, muchísimas gracias por tu comentario, y efectivamente la música es algo que nos une y al menos a ratos nos permite olvidar la triste realidad que vive nuestro país. Saludos y bendiciones ☺

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