¿Por qué en nuestros días necesitamos utilizar algún tipo de adjetivo para poder definir quienes somos, o para justificar nuestras acciones?
¿Por qué en nuestros días tenemos como sociedad que justificar el porqué suceden ciertas cosas para minimizar el efecto del mismo?
¿Por qué si alguien intenta menoscabar nuestra dignidad preferimos huir en lugar de enfrentarlo?
No se trata que de que nos den un premio, ni que nos hagan reverencias, lo único que pedimos es respeto.
Una amiga me compartió una frase que me parece sumamente interesante, para efectos de esta nota: "El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos" - Simone De Beauvoir.
Muchas veces somos nosotras mismas "mujeres" quienes nos encargamos de destruir la dignidad de otras mujeres, las que buscamos peleas por causas sin sentido, las que utilizamos palabras soeces para referirnos a otras, las que llamamos Luchonas de forma peyorativa a otras que a lo mejor no han tomado las mejores decisiones o que no tuvieron la oportunidad de hacerlo.
Como he escrito en notas anteriores: Ser mujer no es una maldición y deberíamos a pensar y actuar como si lo creyéramos y a vivir bajo el precepto que somos seres únicos, con dones y capacidades increíbles.
Es cierto que aún no estamos en una sociedad con total igualdad en aplicación de derechos, porque aunque nuestra Constitución en el Art. 2 nos define como Persona Humana y detalla nuestros Derecho Individuales, y en el Art. 3 dice que todos somos iguales ante la ley, la realidad es que hay ciertas instancias y aspectos en los que al medir los costos/beneficios de vivir la vida no se mide de igual forma para nosotras, pónganle atención a los detalles, de forma muy objetiva y a lo mejor lo puedan notar.
Hace un par de semanas el nombre de Prudencia Ayala se volvió a escuchar con mucha fuerza, lo que me hace reflexionar acerca del papel de la mujer en la sociedad, en su rol activo dentro de la familia, en la cosmovisión de nuestro El Salvador.
Me lleva a preguntarme ¿Qué estoy haciendo yo por mi familia? ¿Qué aporto a mi comunidad, a la sociedad, al país? ¿Qué estoy haciendo para formar una imagen de fortaleza en mis hijos? ¿Mis acciones abonan en algo a formar su carácter? ¿Soy Feliz? ¿Estoy satisfecha con la persona que quiero ser? ¿Qué mas me hace falta, qué necesito? ¿Sigo teniendo sueños o vivo para lograr los sueños de otros? ¿Yo como mujer, me doy un tiempo para mi?
Nunca está de más tomarnos un tiempo para respirar, para ser sinceras y críticas con nosotras mismas, con la vida que llevamos, con lo que hemos logrado. A veces el resultado de hacer esa evaluación duele, a veces nos hace dar giros esperanzadores, a veces nos llena de más retos, pero finalmente es importante entender que si bien nuestro entorno marca ciertos aspectos de nuestra vida, no tiene porque ser el único factor dominante.
Nuestra voluntad, pasión, cultivo de habilidades, nuestras decisiones forman la otra parte y es la que depende enteramente de nosotras mismas. Reflexiona por ti, por nadie más.
¿Por qué en nuestros días tenemos como sociedad que justificar el porqué suceden ciertas cosas para minimizar el efecto del mismo?
¿Por qué si alguien intenta menoscabar nuestra dignidad preferimos huir en lugar de enfrentarlo?
No se trata que de que nos den un premio, ni que nos hagan reverencias, lo único que pedimos es respeto.
Una amiga me compartió una frase que me parece sumamente interesante, para efectos de esta nota: "El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos" - Simone De Beauvoir.
Muchas veces somos nosotras mismas "mujeres" quienes nos encargamos de destruir la dignidad de otras mujeres, las que buscamos peleas por causas sin sentido, las que utilizamos palabras soeces para referirnos a otras, las que llamamos Luchonas de forma peyorativa a otras que a lo mejor no han tomado las mejores decisiones o que no tuvieron la oportunidad de hacerlo.
Como he escrito en notas anteriores: Ser mujer no es una maldición y deberíamos a pensar y actuar como si lo creyéramos y a vivir bajo el precepto que somos seres únicos, con dones y capacidades increíbles.
Es cierto que aún no estamos en una sociedad con total igualdad en aplicación de derechos, porque aunque nuestra Constitución en el Art. 2 nos define como Persona Humana y detalla nuestros Derecho Individuales, y en el Art. 3 dice que todos somos iguales ante la ley, la realidad es que hay ciertas instancias y aspectos en los que al medir los costos/beneficios de vivir la vida no se mide de igual forma para nosotras, pónganle atención a los detalles, de forma muy objetiva y a lo mejor lo puedan notar.
Hace un par de semanas el nombre de Prudencia Ayala se volvió a escuchar con mucha fuerza, lo que me hace reflexionar acerca del papel de la mujer en la sociedad, en su rol activo dentro de la familia, en la cosmovisión de nuestro El Salvador.
Me lleva a preguntarme ¿Qué estoy haciendo yo por mi familia? ¿Qué aporto a mi comunidad, a la sociedad, al país? ¿Qué estoy haciendo para formar una imagen de fortaleza en mis hijos? ¿Mis acciones abonan en algo a formar su carácter? ¿Soy Feliz? ¿Estoy satisfecha con la persona que quiero ser? ¿Qué mas me hace falta, qué necesito? ¿Sigo teniendo sueños o vivo para lograr los sueños de otros? ¿Yo como mujer, me doy un tiempo para mi?
Nunca está de más tomarnos un tiempo para respirar, para ser sinceras y críticas con nosotras mismas, con la vida que llevamos, con lo que hemos logrado. A veces el resultado de hacer esa evaluación duele, a veces nos hace dar giros esperanzadores, a veces nos llena de más retos, pero finalmente es importante entender que si bien nuestro entorno marca ciertos aspectos de nuestra vida, no tiene porque ser el único factor dominante.
Nuestra voluntad, pasión, cultivo de habilidades, nuestras decisiones forman la otra parte y es la que depende enteramente de nosotras mismas. Reflexiona por ti, por nadie más.
Me gusta Arely la reivindicación del género femenino en todo su esplendor, capaz de espolvorear opiniones, criterios y dictámenes sobre todo tema ... conociendolo
ResponderEliminarMuchísimas gracias por tu comentario en el blog. Tenemos que hacer la diferencia.
EliminarGracias Are, por ayudarme a recordar que tengo que seguir luchando por mis sueños y no por los ajenos; como siempre muy interesante. ¡Bravo!
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