lunes, 28 de noviembre de 2016

EL LLANTO


Amigo tengo que contarte el enorme problema en el que estoy metido, mi novia está embarazada y hemos decidido que lo mejor es que aborte, vos sabes que ella es modelo y en este momento sería echar a perder su carrera y yo, pues yo no puedo decepcionar a mis padres.

La verdad es una decisión difícil, pero yo te aconsejaría que no lo hicieras. Te voy a contar un secreto, hace un año y medio salía con una chica, nada tan serio como para decir que era mi novia, en una de esas noches quedó embarazada y por obvias razones decidimos que abortara, lo que pasó después es digno de un cuento de terror.

Como una semana después que ya el bebé había sido extraído del cuerpo de ella, llegué a casa en mi motocicleta, la dejé en la cochera como siempre era cerca de las 11 de la noche, tomé una ducha y al salir encendí la tele y me dispuse a verla, mientras pasaba los canales sentí un escalofrío y escuché que alguien tocaba el portón de la cochera, me asomé a la ventana y no había nadie, supuse que había sido algún trasnochador que pasó. Unos minutos después nuevamente tocaron la puerta con más fuerza de inmediato vi y no había nada, ya me sentía muy inquieto tenía como un presentimiento una sensación extraña, tocaron nuevamente pero esta vez acompañado de un llanto como un gemido que me erizó la piel, tenía mucho miedo de abrir las ventanas y ver, finalmente lo hice y fuera estaba un niño sin camisa y descalzo, parecía tener unos 10 años y me recordó a mí a esa edad, cuando salí el niño no estaba, abrí el portón para buscarlo cuando apareció de la nada un perro negro a cada lado con ojos rojos llenos de ira, y en el centro frente a mi nuevamente el niño pero ya no era el niño angelical, tenía una mueca macabra y los ojos como fuego, mi corazón latía a mil por hora y traté de moverme pero no pude, el niño se acercó a mí, me tomó la mano y me preguntó si sabía quién era él, yo moví la cabeza en señal de un no, y respondió soy aquel que has decidido destruir y estoy aquí para recordarte que hiciste algo muy malo, tu y ella están condenados a partir de ese día, podrías haber sido muy feliz conmigo, pero ahora en lugar de risas tendrás tristeza al recordarme, al recordar ese llanto que escuchaste cuando saliste, al recordar mi imagen, al recordarme aquí frente a ti, serás desdichado por siempre pues nunca volverás a tener la oportunidad de ser padre jajajaja, adiós Padre.


Y desapareció, mi vida nunca ha sido la misma desde ese día, su recuerdo me persigue aún después de los años.

* Este cuento lo escribí allá por el 2011 para enviarlo a un concurso de cuentos de terror, no gané nada más que la experiencia.

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