lunes, 10 de septiembre de 2018

Mi Pink Floyd Experience

Era el sábado 01 de septiembre, y yo lo había esperado con mucha ansiedad ya que me habían invitado a Show Pink Floyd Experience de este año. Para mi Pink Floyd al igual que Queen significa una viaje para navegar a mi pasado, a mi infancia, a esa época en la que eres feliz, pero no estás plenamente consciente de ello.

Si bien no todo fue perfecto, si fue tan bueno como para provocarme lágrimas, sonrisas, erizadas de piel y hasta excitación,  además la compañía fue perfecta, pues ese tipo de concierto es una invitación  al disfrute de los sentidos.

No había un denominador común entre los asistentes, estábamos los llevados por la nostalgia y la curiosidad de escuchar en vivo un tributo en un escenario tan íntimo como el Teatro Presidente, estaban los que no los conocían pero iban acompañando a su pareja como el caso de la chica con la que conversé en la fila del baño (tierna ella, le brillaban los ojitos), los adolescentes en grupo asumo  muy bien influenciados por sus padres, y familias.

Lo que estoy segura, es que ninguno se llevó una mala experiencia, fue un show muy bien montado,  muy pro a mi gusto. Las luces y vídeos en el escenario, las intervenciones de ciertos músicos invitados en una que otra canción, las voces creo que escogidas de forma muy atinada, los personajes de nuestra música, uno de ellos con la calidad una guitarra que ratos hacía temblar el teatro y un desorden controlado de los espectadores que realmente hizo que todo espectáculo valiera totalmente la inversión, incluyendo la lluvia torrencial del final al cierre del concierto.

Abrieron con Shine On You Crazy Diamonds, lo primero que pensé cuando escuché las primeras notas fue: "que valor de empezar con esa", claro yo no los había escuchado antes y no sabía de lo que eran capaces, a media canción yo estaba llorando, trataba de disimular, sin embargo era difícil, la razón, extrañaba a mi papá, pensé en lo mucho que le hubiera gustado estar allí, y esa canción es justo una de sus favoritas. Mi familia nunca fue perfecta, pero amo a mi padre profundamente.

Confieso que varios de los temas que siguieron en la primera parte no los conocía, eso no me impidió disfrutar al máximo cada una de las intervenciones, el cierre de esa primera parte fue fantástico, no hay otra manera de describirlo.

La segunda parte fueron viejas conocidas, todas, me sentí ligeramente triste con Money, quizá porque es una de mis favoritas, I Wish you where here y Another Brick in the wall fueron las más coreadas y aplaudidas, y el cierre fue simplemente magistral.

Esa fue una noche redonda, me divertí, me permití ser muy sensible, me tocó el alma.



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