miércoles, 26 de junio de 2019

ESCALERA AL CIELO - Cuento por Fiorella Calderón


Había una vez un hombre que se llamaba Samuel de 30 años y su esposa que se llamaba Kira de 28, ellos vivían en la ciudad, llevaban juntos diez años y planeaban formar una familia. Samuel trabajaba en una planta nuclear, donde jugaba con varios químicos peligrosos y Kira era chef en un restaurante muy lujoso.

Ellos eran muy felices, pero sentían que les faltaba algo, un hijo para completar su familia. Llegó el día más esperado y Kira quedó embarazada, ellos estaban muy emocionados ya que lo habían intentado por mucho tiempo.

Pasaron 5 meses y tenían consulta para ver como iba el embarazo, ellos salieron muy tristes del hospital y además preocupados; el doctor les había dicho que su bebé venía con muchos problemas, en el corazón y pulmones, y era muy probable que muriera al nacer.

Kira empezó a sufrir depresión, no quería salir de su cama y apenas comía.

Samuel empezaba a sentirse mal, constantemente le dolía la cabeza y por momentos perdía la visión; él decidió ir al doctor ya que sus síntomas eran preocupantes. Le hicieron estudios y todos salían negativos, hasta que unas radiografías descubrieron que Samuel tenía un tumor cerebral, que estaba muy avanzado y se encontraba en una parte muy importante del cerebro, no era operable.

El doctor tomó una prueba para ver por qué el tumor había aparecido en un hombre tan saludable como él. Llegó a la conclusión que la causa eran los químicos tóxicos que respiraba en su trabajo.

Samuel llegó a casa y le contó a Kira la desagradable noticia.

Pasaron los meses y Samuel estaba muy débil. Kira empezó a sentir contracciones, el bebé estaba a punto de nacer; la llevaron al hospital, el bebé nació muy enfermo, los dos pasaron a un cuarto donde encontraron a su bebé conectado a muchos tubos, ellos estaban perdiendo la esperanza, pero de un momento a otro el bebé mejoró y pudieron llevarlo a casa, esa noche los tres durmieron juntos.

Despertaron en un lugar hermoso, donde solo existía la felicidad, su bebé estaba sano, Samuel estaba completamente curado y los tres vivieron felices por toda la eternidad.


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Este texto fue escrito por mi hija para un concurso de escritura de cuentos cortos del Colegio, por el cual se ganó el Segundo lugar.


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