Como les comenté en el post anterior mi estadía en Costa Rica fue muy agradable, pero la aventura real del viaje está en el trayecto de ida y regreso. En avión basta una hora para estar en suelo tico y lógicamente el precio se incrementa en un 500%, sin embargo en bus el trayecto dura 19 horas, al menos ese es el tiempo estimado dado por las únicas dos compañías que prestan servicio hasta Costa Rica (TicaBus y King Quality).
El día sábado había sido muy pesado, estuve en la oficina por la mañana en reuniones y por la tarde coordinando el material que debía llevar en el viaje, luego al salón de belleza que terminó en un cambio de look obligado con el que no me sentía muy contenta, y para cerrar arreglar maletas y esperar a que llegara el taxi a recogerme a las 2 am del domingo.
Ya en Puerto Bus a los 45 minutos previos todos los presentes no teníamos la mínima sospecha de lo que nos vendría. Abordamos a las 2:50 am y salimos a la hora exacta, todo parecía bien indicaciones del viaje, almohadas y frasadas, luces apagadas para dormir, etc. Como suele sucederme durante los viajes no me podía dormir por más que me acomodaba, lo que me permitió escuchar ruidos extraños en la marcha del bus, preferí no preocuparme, hicimos un tiempo excelente hasta San Miguel por lo que iba muy contenta, pasamos nuestra frontera sin problemas, luego hicimos una parada en el Hotel Oasis que está entrando a Honduras para esperar a las personas que venían en el bus de Tegucigalpa, ya eran alrededor de las 7 am y mi estomago reclamaba, pero como nos habían dado instrucciones de no bajarnos esperamos allí, pasados 20 minutos de espera solicitamos bajar, me puse a platicar con una señora, y me dispuse a desayunar en el hotel e incitar a otros a que también lo hicieran, yo terminé mi desayuno tranquila excepto el café que estaba delicioso pero no terminaba de enfriarse, al resto que convencí para que desayunaran les toco apurar a la cocinera pues el bus con los otros pasajeros ya había llegado.
El desfile de personaje era interesante. Dos gringas una muy bonita y otra no tanto que entendían muy poco español, una empresaria que iba de vacaciones con su hijo a Puntarenas, mi vecina de asiento que iba a visitar a unos familiares por tiempo indefinido, un grupo de 5 hondureñas que iban a un entrenamiento de gimnasia artística (muy divertidas las chicas), un beliceño que hablaba un español bastante regular que iba a visitar a unos amigos ticos, una guatemalteca muy simpática con su hijo de 6 años que llevaba a visitar su padre al que tenía tres años de no ver, un ingeniero en sistemas que iba de regreso a Nicaragua, un tipo atractivo sentado atrás nuestro que solo nos veía de reojo al inicio, este resultó ser un tico con el que termine hablando muy animadamente de la economía de nuestros países, política, negocios, familia (el su marimbita de 4 como les dice y yo de mi Fiorella), quien muy amablemente me ofreció su teléfono para contactar a quien me iba a llegar a recoger en San José para que no estuviera esperándome, y otros más con los que no tuve oportunidad de cruzar palabra.A pesar del atraso por el trasbordo de la gente que venía de Tegus, ibamos muy bien de tiempo, el primer retraso se nos dio al entrar en la frontera de Honduras, nos hicieron bajar y pasamos una hora esperando, aparentemente uno de los menores de edad no llevaba el permiso de salida de su padre, al final nos dejaron pasar a todos. Luego en la Frontera entrando a Nicaragua algo similar que en Honduras pero agregando que teníamos que bajar el equipaje y llevarlo a revisión física, prácticamente una hora más. A medio camino mis sospechas de los ruidos del bus eran ciertas el bus tenía fallos en los frenos, tuvimos que parar en una gasolinera en Nicaragua y esperar un "trasbordo de bus" el que inicialmente nos habían dicho que 30 minutos se convirtieron en 2 horas y media, como es normal imaginarse la gente tenía hambre, hacía mucho calor y por consiguiente los ánimos en todos comenzaban a sufrir alteraciones, los que querían y podían bajamos a comprar almuerzo pues ya eran cerca de las 3 p.m. cuando llegó el bus, al verlo nos impactamos pues tenía el parabrisas quebrado, se hizo el cambio de pasajeros entre uno y otro, y cuando el otro bus se disponía a salir golpeo en el lateral a un panelito que estaba parqueado, tuvimos nosotros que en gestión de "solidaridad" esperar a que llegara la policía y se solucionara el problema, esos fue al menos una hora más, la gente seguía muy molesta y cuando estábamos a punto de hacer una protesta fuerte el problema se arreglo y por fin pudimos salir de allí.
Llegamos a Managua cerca de las 6 p.m. y como a 300 metros de la estación de KQ en Managua se pincha una llanta por lo que la parada técnica solo para que se bajara la gente, se convirtió en 30 minutos mientras cambiaban la llanta, llegamos a la Frontera de Nicaragua con Costa Rica a las 9 p.m. y nos tuvieron allí cerca de una hora para registrar los pasaportes. Ya por fin en Costa Rica la revisión de los pasaportes fue cuestión de 10 minutos, pasamos justo antes de las 10 p.m. hora en que cerraba la frontera, de allí a San José nos quedaban 5 horas, las que por suerte pasaron sin pena ni gloria. Llegamos a San José a las 2:45 am del Lunes, es decir prácticamente 24 horas juntos, 24 horas en las que muchos habíamos compartido conversaciones, teléfonos, emails y usuarios de FB para mantenernos en contacto. Cabe decir que para muchos, incluyéndome a mi por mi carácter me parece increíble que la historia haya terminado tan bien, sin ningún suceso que lamentar, sin altercados ni ofendidos, pudo más la actitud positiva y la comprensión al conductor y al sobrecargo que manejaron la situación muy bien a pesar de los pocos recursos con los que contaban, una mezcla perfecta puede ser, terminé creyendo que no podía pasar algo igual en el regreso pero saben que fue completamente superado.
La historia de problemas sufridos de regreso a El Salvador fueron casi calcados, salimos el Jueves a las 3 am puntuales, solo agregándole que ya en nuestro país cerca de San Vicente el bus se sobrecalentó y motor se paró, pasamos 3 horas esperando que llegara el mecánico, y para aliviar la pena abrimos las escotillas del bus y algunos nos subimos al techo del bus, el cielo estaba precioso completamente lleno de estrellas, llegamos a San Salvador a las 9 de la mañana, es decir 30 horas juntos en lugar de 24.
Los personajes en este trayecto de regreso eran además de dos de los que vi en la ida, un tipo moreno que parecía panameño muy guapo que no soltaba su laptop y sonreía ocasionalmente pero que no se animó a iniciar conversación, dos mochileros salvadoreños que mezclaron trabajo y placer en su viaje a Costa Rica, y de paso se quedaron en Granada siempre en plan mochilero muy agradables y divertidos, me reí muchísimo durante las dos horas que hablé con ellos, una señora y un joven ticos que iban a El Salvador invitados a un evento cultural regional, llamado Invasión al Parque que se da todos los años aquí donde tocan bandas de diferentes géneros, también me la pase muy entretenida hablando con ellos, dos señores nicaraguenses que venían a una capacitación de unos equipos industriales que acaban de comprar hace unas semanas quienes también muy amablemente ofrecieron su teléfonos para aquellos que quisieran llamar y avisar que estábamos bien, un grupo ensamblado de Reggae conformado por 5 chicos (originalmente Bet Shalom) de los que no dejaron pasar al vocalista en la frontera de Costa Rica y que estuvieron muy preocupados por su amigo durante todo el trayecto pues aparentemente se había pasado mojado, al final tuvo que regresarse a Costa Rica.
Si lamento que empresas como esta de transporte no puedan dedicar presupuesto al mantenimiento de su flota, porque el que me haya pasado lo de desperfectos mecánicos tanto en la ida como el regreso no me parece casualidad, además que expongan así a su personal pues los que estuvimos allí por suerte todos muy tranquilos pero hay cada loco en este mundo que podría llegar a hacer algo en contra de ellos cuando no es su culpa, un solo motorista manejando de 19 a 30 horas continuas es excesivo, además de tener que ponerse la camisa de mecánico, y los sobrecargos de psicólogos y relacionistas públicos defendiendo la empresa, me parece admirable la forma en como manejan la situación es probable que les toque repetirla muy a menudo.
Dependiendo de la personalidad y actitud de cada uno de nosotros experiencias como las que yo pasé pueden traumáticas o simplemente enriquecedoras a nivel de negocios, cultural y personal. Yo creo firmemente que nadie se cruza en tu vida por casualidad y el conversar con estas personas me agregó algo y convirtió lo que hubiera sido una experiencia para el olvido en una para el recuerdo.

Qué bueno que te hayas divertido. Los viajes más memorables son esos en los que te suceden mil cosas. Bonita nota. Te mando un abrazo grandote y no andes coqueteando a los viajerosantes. Besos!
ResponderEliminar