domingo, 6 de noviembre de 2011

MITOS SALVADOREÑOS

Este día se celebró en San Salvador el Bicentenario del primer grito de independencia de nuestro país, a raíz de dicha celebración desde hace un par de meses se realizó la producción y publicidad de los spots de Mitos y Leyendas del Bicentenario, así como también personajes del Bicentenario.

Esta noche quiero compartir con ustedes un poco de nuestras tradiciones, entre ellas algunas de las creencias populares más representativas del país, y aunque hay muchas las que yo al menos recuerdo que me contaban cuando era niña estaban la Sihuanaba, El Cipitio, La carreta Chillona, La descarnada y El cadejo.


El cadejo es un mito conocido en toda Centro y Mesoamérica con algunas variaciones dependiendo del país. Se dice que el Cadejo fue creado por Dios al observar todos los males que sufría el pueblo, para atemorizar al humano pero con el fin de protegerlo. Surgió como un ser en forma de Perro, con los ojos rojos y de color blanco cuya función es proteger, pero el Demonio al ver la acción de Dios decidió crear su versión maligna, el perro negro que se encargar de amedrentar a los hombres de dudosa moral que se cruzan en su camino y robar el alma de los recién nacidos y niños. Como toda lucha entre el bien y el mal, ambos cadejos luchan por el alma de los hombres.



La descarnada, se cuenta que hay muchos testigos que dicen haber encontrado en su paso en la carretera que conduce de Santa Ana a Chalchuapa a una mujer hermosa pidiendo aventón  con vestimenta provocativa. Cuando paraban y le preguntaban a donde se dirigía, ella les decía que muy cerca de allí, se subía al auto y pronto comenzaba a seducirlos, cuando los hombres comenzaban a besarla y tocarla, su piel comenzaba a desprenderse de su cuerpo hasta quedar en los huesos en unos segundos. Los hombres luego eran encontrados en un estado de confusión y recordando únicamente los instantes de esa escena tenebrosa.



Sihuehuet era una mujer hermosa que tenía un romance con el hijo de Tlaloc (Dios de la lluvia y la fertilidad) del cual quedó embarazada (su hijo el Cipitío), existe la versión que la mujer era una mala madre y dejaba solo a su hijo por satisfacer a su amante, y la otra es que era una mujer infiel, en cualquiera de los casos el resultado fue que tanto la mujer como su hijo fueron castigados con una maldición: Ella sería hermosa a primera vista pero cuando los hombres se le acercaran, ella daría vuelta y se convertiría en un aborrecimiento horrible.

El Dios la condenó a vagar por el campo, apareciéndose a los hombres que viajan solos por la noche. Dicen que es vista por la noche en los ríos lavando ropa y siempre busca a su hijo el Cipitio, al cual le fue concedida la maldición de la juventud eterna.
Según lo que cuenta la leyenda, todos los trasnochadores están propensos a encontrarla. Sin embargo, persigue con más insistencia a los hombres enamorados, a los Don Juanes que hacen alarde de sus conquistas amorosas. A estos, la Siguanaba se les aparece en cualquier tanque de agua en altas horas de la noche bañándose con guacal de oro y peinándose con un peine del mismo metal, su bello cuerpo se trasluce a través del camisón, dicen que el hombre que la mira se vuelve loco por ella. Entonces ella lo llama, y se lo va llevando hasta un barranco. Cuando ya se lo ha ganando se transforma, pechos hasta la cintura, fea y llena de barro.

El Cipitío es un niño con aspecto de bajas condiciones sociales  y económicas, con una deformación en los pies, teniéndolos revés, enorme barriga y con el poder de teletransportarse. Su alimentación está basada en comer cenizas y guineos. Durante siglos, Cipit fue el Dios de las relaciones prohibidas y adulteras. El nombre viene del nahuat Cipit, que significa niño, de donde se deforma la palabra salvadoreña "Cipote" utilizada para nombrar a los infantes en nuestro país, su estatura acorde a sus eternos diez años, con barriga prominente, ropa de manta y un sombrero de palma puntiagudo y de grandes alas. Es un eterno enamorado de las muchachas a las que constantemente les espía, silba, o arroja piedrecitas y flores. Aunque no es ofensivo, es hostigoso.



La Carreta Chillona, es una historia que supuestamente sucedió en un pueblecito situado en las faldas noroeste del Cerro Santa Catalina, San Esteban, del Departamento de San Vicente. Los lugareños creían en toda la gama fantasmagórica de la rica mitología salvadoreña, tal como la Siguanaba, el Cipitillo, el Duende, etc. 



Esta Carreta Bruja le apareció a una mujer chismosa llamada Cirinla. Era una carreta del tamaño normal sin bueyes, pero en las puntas de los palos que componían el estacado llevaba una calavera humana con grotesca mueca de sonrisa. La carga de la carretera consistía en un promontorio de cadáveres decapitados que se retorcían como tentáculos de mil pulpos. Los arrieros, en vez de cabeza tenían un pequeño manojo de zacate. En la mano izquierda aseguraban una puya y en la mano derecha el mango de enorme látigo negro. Danzaban y haciendo estallar latigazos sobre los cuerpos gritaban y mencionaban los nombres de todas las personas en el pueblo que eran conocidas como mentirosas, falsas e hipócritas. Y mientras decía los nombres, los chicotazos sonaban como estampidos de balazos en los lomos desnudos de los cuerpos torturados. 

Era tal la curiosidad de Cirinla que cuando escuchó el ruido de la Carreta Bruja salió de su casa a verla y su espanto fue tan grande que al día siguiente amaneció muerta encima de un charco de su propia sangre de curiosa, chismosa, revoltosa, criticona y juzgona. Y desde entonces la Carreta Bruja ya no se escuchaba rodar sobre el suelo empedrado de las calles del apacible pueblecito.



5 comentarios:

  1. Muy buena crónica, muy interesantes mitos y leyendas. El de la descarnada creo que es uno común en toda latinoamérica. Aquí también existe con una versión un poquito distinta en cada ciudad. Muy bueno Arely. Un beso enorme.

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  2. que lindo que nuestra cultura no se pierde con el pasar de los tiempos

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    1. Así es, todos debemos poner un poquito de arena en preservar y enriquecer al mundo con nuestra cultura.

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  3. esas son leyendas, no mitos. xd

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