Nuestra historia tuvo demasiados puntos suspensivos, demasiadas frases entrecortadas, demasiados sentimientos sacados de contexto.
Nuestra historia fue como esa primera lluvia que anuncia el invierno, gratificante, esperanzadora y llena de brillo, pero también fue como ese temporal que oscurece el cielo, que abate sin piedad, que no deja que el sol brille por días.
Nuestra historia era frágil, como un vidrio que es cruzado por una piedra lanzada con fuerza y que no tenía mallas de seguridad que la protegieran.
Nuestra historia fueron fiestas, sorpresas, regalos, adrenalina, excesos, y como tal no faltaron los heridos, al menos ninguno de muerte.
Nuestra historia fue linda como los matices que le dan vida a esa obra de arte creada para la posteridad, pero también fue un lienzo manchado en el proceso de autodestrucción.
Nuestra historia fueron letras fragmentadas incapaces de completar la palabra "verdad" y darle sentido a la frase "sos mi verdad".
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