¿Qué tendrán en común las siguientes frases?
- El dinero alcanza cuando no se roba
- En mi gobierno o administración no habrán robos, desfalcos ni actos de corrupción
- Vamos a beneficiar a los pobres del país
- Vamos a mejorar las condiciones de vida del pueblo
- La gente buena cree en nosotros y en nuestras propuestas
- Somos el cambio
- Salud gratis, educación gratis...
- Es mentira que hay desabastecimiento de medicinas e insumos.
- Todo marcha bien y nos eligen de nuevo seguiremos haciendo lo mejor para el pueblo salvadoreño
- No habrán más impuestos
- No vamos a permitir actos deshonestos
- No importa de donde venga la corrupción la vamos a atacar.
- Vamos a atraer inversión, a luchar por la igualdad.
- Vamos a dar todo por la noble afición que siempre nos apoya.
- Estas y otras más...
Lo que tienen en común es que fueron dichas por un político en tiempo de campaña, o por alguien que buscaba obtener palmas y complacencia de terceros, algunas mientras estaba al frente de alguna institución.
Podríamos contar décadas de palabras que se dicen para ganar voluntades, podríamos contar cientos de cosas que no dieron el resultado que esperaban y que "requieren más años y más confianza" para que todo mejore. Lo más triste es que al parecer no aprendemos y seguimos de tontos confiando o esperando que esta vez sea diferente, sin pensar en que las condiciones cada vez son más complejas para ser superadas, sin pensar en que en lugar de exigir cambios reales estamos siendo cada vez más permisivos.
Yo no tengo nada en contra que una persona sin estudios o una persona de los medios y sin preparación política alguna esté en un puesto público, al menos no por simpatía. Pero ya raya en lo absurdo que los diputados electos sean los menos idóneos para enderezar el rumbo de nuestro país, que personas que no tienen NPI de que trabajo sea realiza en las instituciones a las cuáles se les escoge para dirigir, y aquellos que tienen asesores que tienen menos idea del trabajo que se debe hacer en pro de la mejora de condiciones que se requieren para ser más productivos y confiables.
No es que El Salvador vaya lento por falta de capacidad, va lento por falta de condiciones, y esas condiciones ya nada tienen que ver con dinero si uno ve las cifras que se han metido al bolsillo nuestros políticos parásitos, a los cuáles resulta tan fácil maldecir cuando todo se destapa. Sin embargo, es de niñatos inocentes decir que nos dimos cuenta hasta que el fiscal decide hacer algo, siempre hay muchos indicios, pero las instituciones pareciera que solo llegan a pasar el día.
Al menos ahora se puede decir que se están tomando acciones antes de que los casos prescriban, aunque aún hace falta más seriedad y menos populismo tanto desde los encargados de impartir justicia, como de los medios, y de nosotros como población, que somos al final los que pagamos los platos rotos de la corrupción y los banquetes que se dan a costillas de nuestro trabajo.
Nosotros somos en gran medida culpables, nuestra apatía, desorientación, falta de interés por conocer las causas reales, por involucrarnos más activamente en los proyectos, por no leer, por no saber que leer, por el hecho de que nos baste respirar como premisa de vida.
Somos una sociedad que jamás se levantará como nuestros hermanos Guatemaltecos y Nicaraguenses, porque parece que nosotros mismos no nos importamos, que tampoco nos importan nuestros hijos, que preferimos seguir siendo las víctimas o los victimarios de un sistema que "nos imponen" los empresarios, los políticos, los pandilleros, los narcos, los corruptos, los malos del mundo.
Podríamos contar décadas de palabras que se dicen para ganar voluntades, podríamos contar cientos de cosas que no dieron el resultado que esperaban y que "requieren más años y más confianza" para que todo mejore. Lo más triste es que al parecer no aprendemos y seguimos de tontos confiando o esperando que esta vez sea diferente, sin pensar en que las condiciones cada vez son más complejas para ser superadas, sin pensar en que en lugar de exigir cambios reales estamos siendo cada vez más permisivos.
Yo no tengo nada en contra que una persona sin estudios o una persona de los medios y sin preparación política alguna esté en un puesto público, al menos no por simpatía. Pero ya raya en lo absurdo que los diputados electos sean los menos idóneos para enderezar el rumbo de nuestro país, que personas que no tienen NPI de que trabajo sea realiza en las instituciones a las cuáles se les escoge para dirigir, y aquellos que tienen asesores que tienen menos idea del trabajo que se debe hacer en pro de la mejora de condiciones que se requieren para ser más productivos y confiables.
No es que El Salvador vaya lento por falta de capacidad, va lento por falta de condiciones, y esas condiciones ya nada tienen que ver con dinero si uno ve las cifras que se han metido al bolsillo nuestros políticos parásitos, a los cuáles resulta tan fácil maldecir cuando todo se destapa. Sin embargo, es de niñatos inocentes decir que nos dimos cuenta hasta que el fiscal decide hacer algo, siempre hay muchos indicios, pero las instituciones pareciera que solo llegan a pasar el día.
Al menos ahora se puede decir que se están tomando acciones antes de que los casos prescriban, aunque aún hace falta más seriedad y menos populismo tanto desde los encargados de impartir justicia, como de los medios, y de nosotros como población, que somos al final los que pagamos los platos rotos de la corrupción y los banquetes que se dan a costillas de nuestro trabajo.
Nosotros somos en gran medida culpables, nuestra apatía, desorientación, falta de interés por conocer las causas reales, por involucrarnos más activamente en los proyectos, por no leer, por no saber que leer, por el hecho de que nos baste respirar como premisa de vida.
Somos una sociedad que jamás se levantará como nuestros hermanos Guatemaltecos y Nicaraguenses, porque parece que nosotros mismos no nos importamos, que tampoco nos importan nuestros hijos, que preferimos seguir siendo las víctimas o los victimarios de un sistema que "nos imponen" los empresarios, los políticos, los pandilleros, los narcos, los corruptos, los malos del mundo.
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