En estos días pareciera que todo lo relacionado con la mujer y lo que eso significa está de moda, tanto lo positivo como lo negativo.
Por el lado positivo, vemos que cada día más empresas y organizaciones se están sumando en temas enfocados al desarrollo de oportunidades, mejores condiciones de trabajo y de negocios que les permita ser más competitivas, vemos instituciones educativas creando programas especiales de entrenamiento, brindando becas. Todo eso se aplaude y sin duda contribuye a reducir la brecha de desigualdad social y económica.
Sin embargo, también están discutiéndose en nuestro país una serie de temas que nos competen y nos afectan a nosotras como mujeres, me gustaría quizá cuestionarlas un poco desde mi perspectiva.
1. El uso de lenguaje no sexista
Hace un par de días tenía que escribir unas cartas para unas organizaciones de la comunidad LGBT, y debo decir que entré en un gran dilema sobre como referirme a ellos sin que la forma pudiera causar molestias, y es porqué he visto en algunos casos ser muy enfáticos en que uno debe adaptarse ¿En qué punto llegamos a esto?. Pues me di a la tarea de leer un manual elaborado por la Unidad de Género de la Corte de Cuentas, y tengo dos visiones al respecto. Por un lado, efectivamente hay ciertos apartados en el lenguaje, en el cual podríamos tratar de ser más inclusivos pues existen sinónimos que van muy bien sin mencionar un género específico, por otro lado, me parece excesivo llegar al punto en un discurso o en un escrito, caer en referirse a cada género (ej. los ministros y las ministras) y que el no hacerlo, sea tomado como una falta de respeto, me parece redundante y confuso aunque probablemente sea válido para quienes lo promueven.
Yo, preferiría que se refirieran a mi con respeto, como ser humano, como lo establece nuestra constitución. Probablemente me falte mucha escuela en estos temas y si alguien está dispuesta a decirme porqué es tan necesario con gusto me gustaría enterarme.
2. Educación Sexual
Este particularmente me parece un tema delicado, por los contextos bajo los cuales son analizados, por las implicaciones, por las carencias en materia de soluciones integrales. Leí de forma bastante rápida el documento de Fundamentos de la educación integral de la sexualidad en el currículo de El Salvador 1a. Edición 2014 y a su vez la Propuesta de Ley Presentada y desestimada en la Asamblea. Y para ser honesta me quedo con las siguientes cuestionamientos:
Ambas hablan de una educación integral que asegure brindar una educación enfocada en la reducción de embarazos, enfermedades, violencia, entre otros. No encontré en lo ya existente ni en la propuesta, situaciones más enfocadas a una realidad con la que muchos viven a diario, es decir, muy bonito el contexto histórico y la justificación, pero ¿cómo trabajamos desde la base del problema educativo?
Por ejemplo: El hecho que existe en todo nuestro sistema de educación grandes falencias desde lo más básico, como una currícula que apenas se cumple, no hay suficientes materiales educativos en escuelas sobre todo de las zonas rurales, docentes capacitados e interesados realmente por enseñar, esto si lo vemos desde la parte estatal. Sin embargo, si lo vemos desde la óptica del entorno en que se desarrollan los jóvenes, sobre todo en la zona rural, donde se sigue manteniendo un esquema familiar bastante cerrado, cuántas generaciones nos tomará llegar a un nivel de educación y cultura donde una mujer sea libre de tomar sus propias decisiones.
Notarán que mi preocupación en este sentido está más enfocado en lo que sucede en la zona rural, como sea, en las zonas urbanas, uno tiene más acceso a información, instituciones de apoyo legal, psicológico y de salud, pero que pasa donde muchas cosas siguen siendo un estigma. A veces es necesario conocer de primera mano lo que pasa en estos lugares y trabajar desde dentro.
Voy a tomar en este y el siguiente punto, algunos datos reflejados en la nota de Claudia Cristiani, ya que me parecen cifras impactantes.
- Menos del 40% de las familias son nucleares, esto es en gran medida el resultado de una mezcla de falta de valores, cultura, educación y acceso a métodos de anticoncepción. Por un lado, aunque es el resultado de un acto entre dos, nosotras mujeres llevamos la responsabilidad de la decisión, de la responsabilidad del proceso y del futuro de traer un ser a este mundo, con o sin apoyo de la otra parte. Yo soy madre soltera, mi hija nació cuando yo tenía 21, no es imposible sobrellevarlo pero tampoco es fácil, no lo fue para mí que ya tenía condiciones digamos estables. Yo decidí seguir adelante porque también fue mi decisión tener sexo, aunque no fue mi decisión que el preservativo se rompiera y que la pastilla del día siguiente no funcionara, como yo hay muchas, hay otras tantas que ni siquiera tuvieron la opción de decidir.
- En el 2016 se reportaron 11,198 embarazos en niñas de entre 10 y 17 años, de ellas más de mil tenían entre 10 y 14 años. Yo fui adolescente y soy madre de una adolescente de 14 años, tengo claro que el entorno en el que se desarrollan tiene mucho que ver en la forma en que afrontan las situaciones según se van presentando, también tiene influencia la forma en como nosotros como padres los educamos, la forma en como enseñamos a tomar decisiones y hacerse responsables de sus actos. Me da tristeza ir a un hospital y ver niñas de 13 años o menos embarazadas, por decisión propia o no, uno sabe que esa responsabilidad será de los abuelos, una niña de 13 no está preparada para ser madre, y lo que perpetuamos en estas situaciones son los ciclos de pobreza, del cual escapan muy pocos.
- Hasta octubre de 2014, se habían diagnosticado 31,827 personas con VIH. Es una realidad, que quizá todos estemos expuestos en algún nivel, si bien nosotros tenemos poder adquisitivo para comprar preservativos o de tener acceso a través de las instituciones de salud, debemos ser honestos en reconocer que no utilizamos preservativos con el 100% de nuestras parejas sexuales o en el 100% de las ocasiones que tenemos relaciones, y eso siempre implica un nivel de riesgo. Y eso por ejemplo no tiene que ver únicamente con la educación.
Con los puntos anteriores, siempre está el factor de qué pasa cuándo no sos vos la que decidís, es decir, recibiste la información en la escuela, tenes una relación saludable con tu familia, tenes sexo responsable, pero pasa algo inusual - te violan - y producto de eso te quedas con una ETS, traumas, embarazo. Eso no tiene que ver con la educación que yo como mujer recibo en la escuela, pero si tiene que ver con una serie de factores que influyen en que se presenten cuadros de violencia, que también nos está llevando de encuentro.
Sigue...
Este particularmente me parece un tema delicado, por los contextos bajo los cuales son analizados, por las implicaciones, por las carencias en materia de soluciones integrales. Leí de forma bastante rápida el documento de Fundamentos de la educación integral de la sexualidad en el currículo de El Salvador 1a. Edición 2014 y a su vez la Propuesta de Ley Presentada y desestimada en la Asamblea. Y para ser honesta me quedo con las siguientes cuestionamientos:
Ambas hablan de una educación integral que asegure brindar una educación enfocada en la reducción de embarazos, enfermedades, violencia, entre otros. No encontré en lo ya existente ni en la propuesta, situaciones más enfocadas a una realidad con la que muchos viven a diario, es decir, muy bonito el contexto histórico y la justificación, pero ¿cómo trabajamos desde la base del problema educativo?
Por ejemplo: El hecho que existe en todo nuestro sistema de educación grandes falencias desde lo más básico, como una currícula que apenas se cumple, no hay suficientes materiales educativos en escuelas sobre todo de las zonas rurales, docentes capacitados e interesados realmente por enseñar, esto si lo vemos desde la parte estatal. Sin embargo, si lo vemos desde la óptica del entorno en que se desarrollan los jóvenes, sobre todo en la zona rural, donde se sigue manteniendo un esquema familiar bastante cerrado, cuántas generaciones nos tomará llegar a un nivel de educación y cultura donde una mujer sea libre de tomar sus propias decisiones.
Notarán que mi preocupación en este sentido está más enfocado en lo que sucede en la zona rural, como sea, en las zonas urbanas, uno tiene más acceso a información, instituciones de apoyo legal, psicológico y de salud, pero que pasa donde muchas cosas siguen siendo un estigma. A veces es necesario conocer de primera mano lo que pasa en estos lugares y trabajar desde dentro.
Voy a tomar en este y el siguiente punto, algunos datos reflejados en la nota de Claudia Cristiani, ya que me parecen cifras impactantes.
- Menos del 40% de las familias son nucleares, esto es en gran medida el resultado de una mezcla de falta de valores, cultura, educación y acceso a métodos de anticoncepción. Por un lado, aunque es el resultado de un acto entre dos, nosotras mujeres llevamos la responsabilidad de la decisión, de la responsabilidad del proceso y del futuro de traer un ser a este mundo, con o sin apoyo de la otra parte. Yo soy madre soltera, mi hija nació cuando yo tenía 21, no es imposible sobrellevarlo pero tampoco es fácil, no lo fue para mí que ya tenía condiciones digamos estables. Yo decidí seguir adelante porque también fue mi decisión tener sexo, aunque no fue mi decisión que el preservativo se rompiera y que la pastilla del día siguiente no funcionara, como yo hay muchas, hay otras tantas que ni siquiera tuvieron la opción de decidir.
- En el 2016 se reportaron 11,198 embarazos en niñas de entre 10 y 17 años, de ellas más de mil tenían entre 10 y 14 años. Yo fui adolescente y soy madre de una adolescente de 14 años, tengo claro que el entorno en el que se desarrollan tiene mucho que ver en la forma en que afrontan las situaciones según se van presentando, también tiene influencia la forma en como nosotros como padres los educamos, la forma en como enseñamos a tomar decisiones y hacerse responsables de sus actos. Me da tristeza ir a un hospital y ver niñas de 13 años o menos embarazadas, por decisión propia o no, uno sabe que esa responsabilidad será de los abuelos, una niña de 13 no está preparada para ser madre, y lo que perpetuamos en estas situaciones son los ciclos de pobreza, del cual escapan muy pocos.
- Hasta octubre de 2014, se habían diagnosticado 31,827 personas con VIH. Es una realidad, que quizá todos estemos expuestos en algún nivel, si bien nosotros tenemos poder adquisitivo para comprar preservativos o de tener acceso a través de las instituciones de salud, debemos ser honestos en reconocer que no utilizamos preservativos con el 100% de nuestras parejas sexuales o en el 100% de las ocasiones que tenemos relaciones, y eso siempre implica un nivel de riesgo. Y eso por ejemplo no tiene que ver únicamente con la educación.
Con los puntos anteriores, siempre está el factor de qué pasa cuándo no sos vos la que decidís, es decir, recibiste la información en la escuela, tenes una relación saludable con tu familia, tenes sexo responsable, pero pasa algo inusual - te violan - y producto de eso te quedas con una ETS, traumas, embarazo. Eso no tiene que ver con la educación que yo como mujer recibo en la escuela, pero si tiene que ver con una serie de factores que influyen en que se presenten cuadros de violencia, que también nos está llevando de encuentro.
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