Hacía ya un año que las sombras lo acompañaban, justo después de conocerla.
Al inicio lograba verlas mientras dormía - malditas pesadillas - tomaba su cobija y volvía a descansar.
Con el tiempo las sombras se volvieron más persistentes, lo visitaban de noche y no sólo mientras dormía, lo hacían inclusive si estaba acompañado, podía percibirlas a su alrededor aunque no podía verlas - Será que tantas emociones me están volviendo loco, tal vez necesite escapar por un tiempo - pensó.
Hace un año...
Ella era como una niña, aparentemente frágil, con una mirada tierna, pero su sonrisa denotaba matices de picardía, a simple vista no había nada peculiar en su ser.
Se habían conocido en una librería, él buscaba un libro de suspenso, de esos que disfrutaba, mientras ella estaba en la sección de escritores latinoamericanos. En algún momento sus miradas se cruzaron y se dedicaron una sonrisa.
Él se acercó, aunque no era el típico galán, emanaba de su ser mucha seguridad, de esa que no puedes ignorar y te hace temblar.
- Acaba de llegar este libro, es de un escritor que me gusta particularmente, te lo recomiendo.
- No me gustan mucho ese tipo de historias, pero gracias por la información.
- No me gustan mucho ese tipo de historias, pero gracias por la información.
Él sacó su bolígrafo y escribió algo en uno de los libros que tenía en la mano
- Señorita, por favor cóbreme este también. Muy bien, este es para ti, sólo acéptalo, los libros no hacen daño.
- Perfecto, sólo porque usted ha sido un caballero y nunca despreciaría un gesto así.
- Nos vemos pronto. dijo acompañado de un guiño mientras salía.
En el libro había anotado su nombre y la dirección de un restaurante. "Te espero a las 7 p.m. no me falles". Ella sonrío de nuevo y pensó que la gente estaba cada día más loca. Caminó hasta su apartamento, tiró las cosas en el sofá mientras se quitaba los zapatos, fue directo al refrigerador, eran ya las 10:00 a.m.
Abrió su closet y pensó que aunque decidiera ir no tenía nada adecuado para un lugar así. Se sentó en la cama y se mordía las uñas intentando disipar la ansiedad - Es un lugar concurrido, no me embriagaré, lo peor que podría pasar es que todo fuera una broma y me deje plantada.
Sacó unas medias negras, un vestido gris y unas botas negras que llegaban a media pierna, arregló su cabello con risos para no parecer que había dedicado mucho tiempo en arreglarse para una cita con perfecto desconocido - encantador y perfecto desconocido - un poco de sombras, labial y perfume.
El taxi llegó por ella a las 6:39 y se dirigió al restaurante. Cuando bajó del taxi se sorprendió al verlo afuera.
- No tuve valor de esperar adentro, si decidías no venir, no tendría que soportar la mirada lastimera de los otros comensales.
- Ella sonrío como conteniendo una carcajada de nervios.
- Él pasó la mano por su cintura y ella por un momento dudó en retirársela, pero lo dejó y caminaron hasta la recepción donde los esperaban.
- Que gusto tenerlo de nuevo con nosotros, acompáñenme dijo la anfitriona.
Era una mesa con luces tenues, diría que hasta con un toque romántico. Ambos parecían nerviosos al inicio, pero a medida avanzaba la noche, la charla parecía la de dos personas que se ponían al día. - Después de pedir la cuenta, como un acto instintivo, la tomó de la mano y la miró a los ojos, pero no hubo más. Él se ofreció a acompañarla a casa, pero ella se negó, le agradeció por la excelente velada, él en un acto desesperado la acercó a su cuerpo, la besó y ella correspondió con todo su ser, pero la respuesta fue la misma.
Estaba confundido, ciertamente no era la respuesta que esperaba, pero lo respetó y la dejó marcharse en un taxi al que paró en la calle. Sintió de nuevo ese frío en todo su cuerpo mientras el taxi desaparecía de su vista.
La mañana siguiente en las noticias, se sabía que el cuerpo de una chica había sido encontrado en la carretera en las afueras de la ciudad, él al ver sus ropas y su cabello, supo que era ella, lloró de enojo, lloró de rabia por no haber sido más persuasivo.
Ahora...
Esa mañana salió a correr, llevaba un par de kilómetros cuando percibió ese frío en su cuerpo que conocía muy bien, comenzó a correr con más fuerza y su corazón se aceleraba más y más, ya no quería huir, ya no podía huir. Escuchó a lo lejos el sonido de unas llantas que rugían, lo sentía acercarse cada vez más, cuándo fue el momento respiró y dejó ir su cuerpo para que el vehículo lo impactara.
Allí estaba ella, esperándolo, poniendo sus manos en su cabeza y brindándole consuelo, esperando para llevárselo, porque desde ese día él había sido suyo.
Woow, que final mas tragico, no pense que terminara asi... :-(
ResponderEliminarYo queria leer mas....