Yo no puedo considerarme una super lectora, leo en el tiempo de almuerzo de mi trabajo y en mis ratos libres en casa mientras Morfeo me lo permite antes de llevarme con él. El Salvador, de hecho es uno de los países de Centroamérica que menos tiempo dedica tiempo a actividades culturales, y no lo digo yo, como muestra les dejo una nota muy interesante al respecto Cuál es el país de Centroamérica donde más se lee?.
Me he encontrado por las ofertas y publicidad de libros a autores también españoles como: Roberto Martínez y Fernando Trujillo de quienes he descargado gratis alguno de sus libros en promoción y he terminado comprando otros, porque me encantaron, por sus temas centrales y porque algunos casos la magia y el misticismo se hace presente.
Hay otros autores que he conocido porque su fama los precede y no podés haber leído únicamente un libro de ellos, tal es el caso de Mario Vargas Llosa que me sacó muchas lagrimas con Travesuras de la niña mala, o Gabriel García Márquez con su épica Cien Años de Soledad, los primeros que leí de ambos y de los que me enamoré.
Y hay otros autores que llegan por recomendación, así me llegó a los oídos el nombre de Juan Gómez Jurado, por medio de una ex pareja, que entre tantas conversaciones, me hablaba muy emocionado de este autor que le encantaba, para ese entonces él estaba promocionando Cicatriz, y pues claro, terminé comprando el libro para comprobar de que iba.
Ese libro me lo devoré en un par de días, me emocionó de muchas formas, en primera el estilo de los personajes tan bien definidos, la trama que te llevaba a tiempos y espacios bien diversos y un final que no fue de cuento de hadas, más bien fue un final justo, pero también me dio mucho gusto encontrar dos coincidencias de esas que te sacan sonrisas, porque no son más que eso, coincidencias.
Y es que es imposible no sentirte identificado con los personajes de algunos libros, eso es lo mejor, cuando alguno te toca de forma personal, en Cicatriz fue simpático que una de las protagonistas tuviera una cicatriz en la cara justo como la mía, aunque yo me la hice para variar por distraída en un árbol y no tratando de escapar de la mafia, y él segundo personaje era un nerd informático con problemas de ansiedad y algunos OCD y claro no pude evitar encontrar en él parte de mi ex pareja.
Me emocioné y leí luego El Espía de Dios y Contrato con Dios, esas dos me atraparon de forma inmediata, su contenido histórico, geopolítico, filosófico, también la cantidad de detalles, la personalidad de cada uno de sus personajes, es imposible no amarlos, odiarlos, admirarlos y esperar mientras lo lees que se escape de cada uno de esos retos, ambos libros son fantásticos, de verdad se los recomiendo. Da gusto leer autores que se toman el tiempo de investigar mucho para lograr crear contextos y mundos muy apegados a la realidad.
Hace un par de días he terminado de leer Reina Roja, su último libro, y la verdad es uno de esos de los que no querés separarte, de los que querés terminar de un sólo tirón, y el denominador común es el carácter de sus personajes, he reafirmado que le encantan los personajes con un alto coeficiente intelectual, mismo que tienen que llevar de la mano con problemas emocionales que simplemente los hacen más humanos, más reales, más como vos y como yo. En este libro me han hecho sonreír además de las frases de Sabina desperdigadas en todo el libro, el hecho que Antonia sufra anosmia como yo, o Tripanofobia como mi ex y que Juan diga en sus entrevistas diga que ve cosas, ese día se escuchó mi carcajada en el comedor de la oficina.
Juan Gómez Jurado fue una de esas cosas hermosas que me dejó esa relación, y que a estos tiempos ahora siendo amigos aún podamos disfrutar como tema de conversación. Es un autor del cual me llegué a enganchar no sólo porque sus libros tienen un alto nivel de calidad, si no porque tu lo lees en Twitter, lo escuchas en las entrevistas y programas, y es sin duda una de esas personas con las que te encantaría compartir un café y un postre, desde El Salvador eso parece bastante difícil, pero no imposible...
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